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Recordamos la gran noche de otra edición memorable

  • 15 jun 2020
  • 7 Min. de lectura

Rock In Rio 2019: la mejor edición de todas



Como siempre, y como venimos acostumbrÔndonos, estuvimos cubriendo este festival en la "ciudad maravillosa". Desde esa famosa primera edición de 1985, el evento concita lo mejor de cada rubro musical con una producción y puesta en escena monumental.

4/10/2019: un día histórico para el heavy metal


 El día llegó y fuimos súper temprano para esperar el comienzo de las diferentes bandas que formaban una grilla inédita y superlativa. Nuestro esfuerzo estuvo centrado en los escenarios principal y secundario (Palco Mundo y Palco Sunset) donde irían desfilando los grupos históricos. En el predio en sí (Ciudad del Rock), ubicado dentro del Parque Olímpico de Río de Janeiro, cerca de la laguna de JacarepaguÔ, hay 17 Ôreas distintas del festival. Es espectacular la variedad de las diferentes atracciones, las cuales diseminadas en diferentes lugares del predio, le brindan a los espectadores la capacidad de vivir algo único. Así uno puede encandilarse con la Noria Gigante (desde allí se puede tener la mejor vista panorÔmica del predio mientras la gran rueda gira), la Montaña Rusa (emociones fuertes y la adrenalina al palo), el Mega Drop (vista panorÔmica al ascender y vértigo absoluto en el descenso) y la Tirolesa (la gente pasa por arriba del escenario principal de lado a lado del predio). También es bueno hacer notar que en esta edición hubo un espacio hasta ahora inédito: Ruta 85. Estuvo dedicado especialmente a recordar el año de inicio del festival (1985) y tenía, entre otras cosas, un bar con recuerdos de los 34 años del festival. Realmente, una locura. Mientras en el Ôrea VIP la gente mÔs privilegiada mira los conciertos con una copa de champagne en la mano, la mayoría de los fanÔticos de los juegos y la tecnología se dirigían al Gameplay Arena, en donde tenían todas las novedades e innovaciones del mundo Gamer. También estuvo presente el espectÔculo Fuerza Bruta con varias presentaciones diarias. Como verÔn, es casi imposible disfrutar de tanta oferta en una sola jornada y a veces se precisan varias ediciones para poder llegar a valorar lo que es este festival, el mÔs grande del mundo. Nuestra misión, ademÔs de dar un pantallazo general, era cubrir a las bandas que irían apareciendo a partir de las 14:50 horas. Previo a eso, nos refugiamos en un rato en el aire acondicionado de la Sala de Prensa, que dicho sea de paso, casi tiene las mismas dimensiones que el MaracanÔ. Un verdadero lujo poder trabajar allí y desde donde subimos infinidad de posteos a nuestras redes sociales, y que seguramente el lector ya ha podido disfrutar. Videos, fotos y testimonios engalanaron nuestro Instagram y Facebook para el deleite de todos. Recordemos que esta edición de Rock In Rio constaba de 7 fechas, pero lo importante, la posta para los metaleros era la del 4/10 (nos perdimos a Whitesnake quien tocó el 28/9 con una grilla poco convincente para nuestro gusto).


Lo concreto es que Nervosa inauguró el Palco Sunset y realmente salieron a matar. Mucha gente fue temprano al predio para verlas, así que todos se aglomeraron cerca del escenario cuando las chicas mimadas de Brasil salieron a escena. Con temÔtica politizada y un thrash con elementos del death metal, Fernanda Lira (voz y bajo), Prika Amaral (guitarra y voz) y Luna Dametto (batería) destrozaron literalmente el escenario e hicieron hervir el predio. Con toda la experiencia recogida en muchas giras por Europa junto a grandes bandas, cada vez estÔn mÔs afiatadas y eso se notó en este Rock In Rio.

Luego aparecieron en ese mismo escenario los Torture Squad (26 años como banda y 8 discos editados) y mÔs tarde los Claustrofobia (20 años como banda y 6 Ôlbumes en su haber). Tuvieron como invitado nada mÔs ni nada menos que a Chuck Billy cantando algunos clÔsicos de Testament. Muy buena repercusión y hasta pudimos decírselo personalmente a Chuck ya que luego andaba caminando por el predio. Para terminar de cerrar el combo local, a eso de las 17:20 horas, corrimos junto a los fans, hacia el Palco Mundo para ver un gran set de Sepultura, quienes desde 1991 son fija en este festival. Hicieron un homenaje a André Matos, recientemente fallecido. También anunciaron que para el 2020 saldrÔ "Quadra", su nuevo disco. Cuando finalizó Sepultura, de nuevo a correr para llegar al Palco Sunset y ver el show de Anthrax (el ping pong entre los escenarios te mata, te come piernas). Tocaron 9 temas con clÔsicos del grupo mÔs un cover ("Got The Time" de Joe Jackson) y estuvieron plenos, compactos. El cierre del set los encontró junto a Chuck Billy, a quien habían invitado a sumarse, haciendo "Indians". Dejaron la vara muy alta en este escenario, y se venía Slayer.


Pero antes hubo que dar otra corrida hacia el Palco Mundo ya que se presentaba Helloween. La banda que sustituyó a Megadeth debido a los problemas de salud de Dave Mustaine, fue una verdadera aplanadora de calidad en modo power metal. El cambio con respecto al thrash de Anthrax fue notable, pero la jerarquía se mantuvo. Las palmas se las llevaron Michael Kiske y Andi Deris quienes hicieron delicias con sus voces (por momentos se les sumaba Kai Hansen). Se destacaron: "I'm Alive", "Futureal" y "Dr. Stein". Cerraron con "I Want It Out" y todo el predio la cantó con ellos. Con 13 temas de excelente factura e interpretación vimos, de nuevo en Palco Sunset, el show final de Slayer en este festival. Al igual que en Buenos Aires, nos hicieron lagrimear, y la multitud vibró en serio. Desde "Repentless" hasta "Angel Of Death", fueron una maquinaria asesina. Al final, Tom Araya no podía creer lo que la gente le brindó.


Todavía sacudidos por semejante show (había cerrado el Palco Sunset), fuimos al Palco Mundo por Iron Maiden y Scorpions. Lo de la Doncella de Hierro fue literalmente una bomba nuclear que comenzó con "Aces High" y que siguió por el fastuoso recorrido escenogrÔfico y musical que luego reafirmarían en Vélez (mÔs adelante detallaremos este show). De lo mejor que se vio en la historia de Rock In Rio. Para el final, lo de Scorpions no tuvo desperdicio. Hicieron un cierre de jornada histórico y sonaron como un CD. Klaus Meine estuvo muy comunicativo con el público y hasta cantó a capella el clÔsico tema tradicional "Cidade Maravilhosa", como un tributo a Rio de Janeiro y a su gente. "Wind Of Change", "Still Loving You" y "Rock You Like A Hurricane" atronaron cÔlidamente y la banda dio por concluido el show luego de casi una hora y media. Siempre es grato destacar al bueno de Mikkey Dee, quien realizó un enorme solo de batería. Final para una jornada agotadora y celestial. Pocas veces quedamos tan conformes, pocas veces se repetirÔ una edición así.



Iron Maiden en Rock In Rio: un show memorable


Ya habíamos cubierto el año pasado este nuevo show de Iron Maiden. Cronistas de la revista fueron acreditados al Hellfest, ese gran festival que se desarrolla todos los años en Francia, y sus sensaciones habían sido reflejadas en la edición N°36 de nuestra revista. Por eso ya sabíamos en carne propia lo que se viviría por estas tierras, ya habíamos experimentado ese show mÔgico y contundente.

Llegado el momento, obvio que no lo dudamos, tramitamos nuestra acreditación a Rock In Rio, ajustamos detalles de nuestro pasaje aéreo con LATAM y partimos hacia el festival mÔs grande y mejor producido del mundo.



Llegar a Río, cenar en un bar lindante a la playa por la Av. AtlÔntica y planear lo que sería la cobertura del show de La Doncella en el predio Olímpico de Río de Janeiro (Cidade do Rock), fue algo inigualable y nos bloqueó el sueño nocturno.

Con apenas un par de horas de descanso, y haciendo uso del metro en combinación con el BRT (micros especiales que llevaban a Rock In Rio), llegamos al imponente predio a hora temprana para disfrutar a pleno la jornada.

Cuando la introducción que siempre oficia de cortina previa al comienzo del show ("Doctor, Doctor" de UFO), comenzó a sonar, el predio ardía con mÔs de 100.000 personas absortas mirando el escenario principal (Palco Mundo). Fue tal el impacto que recibió la multitud cuando la banda largó con "Aces High", que pocas veces un predio de este renombrado festival se vio conmocionado como esa noche. Kilómetros de manos en alto dirigidas al infinito deliraron con ese principio de show y sus sensaciones a tope seguirían de ese modo a lo largo de los 20 temas icónicos que desgranó la banda.



Vale destacar es que la banda estuvo en un nivel superlativo y que con la magnificencia de los escenarios de este festival, todo lo hecho por la banda, se quintuplicó como mínimo. Gran labor de Bruce Dickinson y de Dave Murray mÔs el aporte de cada uno de los restantes miembros en su justa medida.

Al comienzo, el vocalista dijo: "Esto es Legacy Of The Beast Tour, Rock In Rio. Hoy no van a haber temas nuevos". Y la verdad, no hicieron falta. La recreación de un setlist rayano a un ā€œgrandes Ć©xitosā€, conmovió a todos y propició que el pĆŗblico estuviera en llamas de principio a fin. El "OlĆ©, OlĆ©, Maiden, Maiden" brotó en varios paisajes del evento cubriendo con su manto sonoro, un mar de celulares que emulaban a la vĆ­a lĆ”ctea.

Fue el tercer Rock In Rio del grupo y lograron hacer uno de los mejores shows que se vieron a lo largo de las 19 ediciones que tuvo el festival hasta la fecha. Pensar que la banda, a casi 35 años de aquel primer Rock In Rio (1985), en el cual formó parte de la grilla, volvía a estremecer a todos. Esa primera presentación en el origen del festival también fue histórica y fue el puntapié inicial en Sudamérica para cultivar esta relación de amor con sus fans.




Con los últimos acordes de "Run To The Hills" todavía retumbando en nuestras cabezas, volvimos a Copacabana con toda la manija de haber visto algo descomunal. Varias caipirinhas nos esperaban en el bar de nuestro amigo Piranha. El amanecer nos sorprendió comentando el show y bebiendo placenteramente. Iron Maiden había magnetizado a todo Río, como así lo reflejó la portada del diario O'Globo del día posterior. Fue un sueño del cual no queríamos despertar, un sueño en donde no faltó nada.



Por Ricardo Puiggrós

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