Hablamos con Marcelo Roascio, icónico guitarrista nacional

Cuando la guitarra es la protagonista



Argentina está llena de artistas virtuosos. De personajes que trascendieron más allá de la frontera del país, que hoy trabajan y comparten con las nuevas generaciones, sus experiencias internacionales y conocimientos adquiridos con los años. Uno de esos casos es el de Marcelo Roascio, un guitarrista que se ha dado el lujo de compartir escenarios y grabaciones junto a músicos de bandas como Toto, Deep Purple, Michael Jackson, Marillion, Mr.Big, entre otras agrupaciones de renombre. Aunado a su trabajo junto a Pappo, Rata Blanca, Iorio, Tren Loco y otros grandes del Rock Nacional, que lo convierten en uno de los grandes guitarristas de este país. También es compositor, productor, docente y pionero en la edición de libros con audio de instrucción para guitarra eléctrica, con 18 títulos editados y distribuidos en el país. El pasado mes de junio, Roascio estrenó una nueva producción discográfica llamada “Uno Mismo”, un álbum intimista, en el cual repite la formula instrumental y que cuenta con invitados de lujo como la guitarrista Jennifer Baten (Michael Jackson) y a Ricardo Iorio. Curiosamente, el álbum incluye dos versiones de temas de los 80’s: uno de Billy Idol y otro de Madonna. En total son 11 temas, donde la guitarra llora, ríe, parece emitir palabras, pero son sonidos que salen de sus cuerdas y que solo un artista como Marcelo, puede hacerlas hablar. Conversamos con este gran artista, en un local de ventas de instrumentos y bajo la mirada estática de Jimi Hendrix, que acompañó esta cita periodística desde un poster en la pared.


¿Creés que la guitarra puede ser tan protagonista en una canción, como lo es un vocalista? Es distinto. La historia nos ha demostrado que el piano o la guitarra pueden transmitir emociones, quizás no son tan masivos como la palabra, pero también son emisores de sensaciones. En cuanto al Rock, la guitarra es más protagonista y puede transmitir tristeza o alegría, porque es un instrumento muy expresivo. El piano, en cambio, es hiper completo, cosa que la guitarra no lo es, pero a su vez, esta tiene técnicas que emulan, por ejemplo, el vibrato que hace la voz u otras tonalidades vocales, entonces todos esos son elementos que el guitarrista utiliza y con eso se desarrolla una melodía, que la nutre mucho.


En una de sus entrevistas señalás que la música instrumental crea una especie de banda sonora mental a quien la escucha, ¿por qué lo decís?

Eso me lo dijo alguien una vez. Se trata de una persona oriunda de California, Estados Unidos, que me comentó que escuchaba uno de mis discos cada vez que manejaba largas distancias y las canciones siempre las asociaba con esos viajes. En otra oportunidad, me escribió otra persona de Australia, y me comentó que habían bajado mis temas de iTunes, y los habían usado en un documental de parapentes. Uno le pone título a la canción, pero la música instrumental es la banda sonora de lo que puedas imaginar o asociar a situaciones cada vez que las escuchas, te da esa libertad.


Santana comentó en una entrevista, que él hacía música instrumental porque consideraba que la guitarra hablaba por sí misma, ¿también es tu caso? Totalmente. Yo también tuve la oportunidad de hablar con Carlos Santana en dos oportunidades y por algo dos guitarristas, con la misma guitarra y el mismo amplificador, no suenan igual, porque es la persona que trasmite lo que quiere a través del instrumento.


¿Y la técnica también?

También te permite transmitir lo que quieres, pero ojo, la técnica no es sinónimo de velocidad, sino estar afirmado en el instrumento, como para que cuando uno quiera transmitir melancolía o lo que sea, lo puedas hacer. Hablamos del vibrato, de las estiradas y de todos esos elementos, eso es técnica, la velocidad es una de las técnicas, puedes usarla o no. En el caso de Santana, no es su fuerte, pasa por otro lado, porque es más tranquilo. Pero casos como el de Yngwie Malmsteen, si aplica la velocidad para poder transmitir lo que quiere. Igualmente, cuando quieren tocar Blues, como también lo hace Walter Giardino, lo pueden hacer tranquilamente porque manejan la técnica, tienen el vibrato y la impronta. Ésta puede ser tu amiga o tu enemiga, porque puedes ser un esclavo de la técnica o que la sepas manejar a su tu conveniencia. A esto también se suma la experiencia.



Ahora que hablamos de grandes guitarristas, ¿tenés algún favorito?

Sí, yo cuando me escucho (risas). Santana siempre fue mi favorito, porque me gustan los guitarristas melódicos. Por ejemplo, el guitarrista que está ahora en Deep Purple y que reemplazó a Steve Morse, llamado Simon McBride, justo hablé con él antes de lanzar su disco y este músico había hecho unas versiones de otros temas, entre esos había uno de The Cure, que si lo escuchas, no lo reconoces porque el tipo le dio una impronta estilo Gary Moore. En lo personal, el guitarrista que siempre tiene la misma melodía, me aburre.


¿Por qué el nuevo álbum se llama “Uno mismo? ¿qué se esconde tras ese título?

Porque es algo personal, por eso el nombre está manuscrito en la gráfica. Aunado a que también tiene un carácter muy íntimo, sobre todo si se trata de música instrumental. Como yo no canto, trato de hacerlo a través de la guitarra y soy yo, para bien o para mal, te guste o no te guste, soy yo. Hay músicos que se arrepienten de lo que hacen, porque los escuchas diciendo: yo en el disco pude haber hecho esto o lo otro, pero no es mi caso. Esto es así y estoy orgulloso de haberlo hecho y no le cambiaría ni un punto, ni una coma.


Normalmente, los artistas recomiendan que escuchen el disco completo, ¿cuál canción nos recomendarías de este álbum?

Les recomiendo “No lo vimos venir”, porque como guitarrista uno comienza a componer con un riff o una melodía y este tema arrancó con un riff de un midi en la computadora, lo armé allí inicialmente, entonces cuando lo traté de tocar con la guitarra, era imposible. Para muchos guitarristas, la originalidad del tema está en una tonalidad e inicialmente me resultó imposible. Cuando le cambié la tonalidad, comencé a descubrir cosas y lo que salió, es lo que está grabado. Lo que se escucha es la guitarra y lo que está de fondo, como un teclado, es el midi original.



Vos siempre has sido de tocar Hard Rock y Rock en todas sus variantes, pero notamos que en sus últimos trabajos discográficos, ha incluido Funk, baladas y otros estilos, ¿a qué se debió esta variación musical?

En el camino van saliendo cosas. Incluso, algunas quedaron por fuera de este disco. He aprendido a ser más preciso con el tiempo. Alambre González me comentó una vez que en las disquerías no sabían dónde poner sus discos, porque en su repertorio tocaba Blues, Jazz, Rock y no entraba exclusivamente en una sola categoría de todos estos estilos y ritmos que interpretaba. En mi caso, con el correr de los discos, he intentado focalizar para un lado. Aunque me considero un guitarrista de Rock, también me gustan otros estilos y los toco, porque un día te sale una cosa y otro día, otra cosa. Pero este disco, en comparación con los anteriores, es más focalizado.


¿Y qué diferencia hay entre este nuevo disco y los anteriores?

Este álbum es más Hard Rock de todos. También el sonido es diferente, por el audio de la guitarra, por una cuestión lógica de razones técnicas. También me diferencio de otros guitarristas en que en una canción los timbres van cambiando, porque en lo personal me aburre que suene todo igual, y ni hablar que todo el disco suene a lo mismo. Incluso, el oyente lo percibe igual así no haya estudiado música.



¿Se siguen repitiendo las fórmulas musicales de sus anteriores proyectos “Doctor Rock” y “Roascio RCM” con respecto a tus grabaciones posteriores?

Sigue siendo la fórmula canción, siempre es así. Es la fórmula “Beatle”: introducción, estrofa, puente y estribillo. Es la misma que aplica desde Madonna, pasando por Iron Maiden y finalizando con Bruno Mars. Si comparo lo que hacía antes con el ahora, lo nuevo sigue repitiendo la fórmula de “Doctor Rock”, porque era una banda de Rock And Roll y también experimentamos con Pop Rock. Lo que pasa es que la música instrumental es diferente y la macana es que el reflector siempre está encima de ti y no te puedes escapar de eso, ni esconder detrás de ningún músico.


Noto que en varios de tus álbumes incluiste versiones de temas emblemáticos de los 80’s, ¿qué tiene esta década que su música nunca muere y es referencia para las nuevas generaciones? Las canciones, ni más ni menos. Si hay algo muy difícil de hacer son canciones. Puedes tener toda la técnica, la parafernalia, el sonido, la producción, como por ejemplo el Trap y el Rap, que están basados solamente en la producción. Después las canciones son completamente intrascendentes, es música que va a quedar de aquí a 40 años. Es por eso que los temas 80’s y algunos de los 90’s, lo que tienen es que son canciones y lo mágico es que una melodía con cuatro acordes le llegue a tantas personas y que se convierta en un tema clásico. Es por eso que comúnmente ves a jóvenes bailando en su fiesta de egresados alguna composición de esa época, porque son canciones que no mueren por estar bien hechas. En lo personal soy fanático de Earth, Wind & Fire y Toto, y estas bandas siguen tocando, y si pagan para ir a verlos, es porque crearon clásicos musicales. Y si lo llevamos al caso de Argentina, la gente sigue cantando los temas de Charly, de Miguel Mateos. Es más, si juntas a cuatro músicos que no se conocen en un estudio, seguro tocarían algún tema de Pappo u otro clásico del Rock argentino.


¿A que llamás “Canciones”? Recordá que no todos somos músicos… Es el conjunto de melodías, letras, arreglos, composiciones, producción, que terminan convirtiéndose en una buena canción. Yo siempre asocio la música instrumental con los temas en inglés, porque un gran porcentaje de los que escuchan esas composiciones, no dominan el idioma y desconocen lo que dice su letra, se basan más en su melodía. Es por eso que me gusta hacer temas instrumentales, porque valoran directamente la música, así como los riffs y la melodía.


Ahora que hablamos de tu música, ¿sos de los que te gusta improvisar durante sus presentaciones en vivo? No, para mí esto es así y chau (risas). Los temas están estructurados, hay compases, estribillos y en vivo quiero que suene igual a la composición original. Aunado a que por ser un trío, trabajo con pista, que no te permite extenderte más de lo establecido. Soy rígido en eso.


Usted lidera la enseñanza en publicaciones con instructivos para aprender técnicas y cómo tocar la guitarra. ¿Cree usted que este instrumento desaparecerá debido a las nuevas tendencias musicales, que no utilizan la guitarra en sus composiciones? La muerte de la guitarra eléctrica la declararon un millón de veces, desde los 70’s cuando salieron los sintetizadores, ya se decía que iba a ser un instrumento caduco y aún sigue vigente y más viva que nunca. Es más, cuando empezó la cuarentena, el instrumento que más se vendió en el mundo entero fue la guitarra, así lo indicaron las estadísticas. Cuando los jóvenes van a la playa, de picnic o de campamento, no se llevan un teclado ¡Se llevan una guitarra! Así que dudo de esa desaparición.



Leí en tu biografía que tocaste muchos años en China, junto a una banda de ese país. ¿Cómo es el público asiático? ¿en qué se diferencia del occidental?

No sé si catalogarlos de “respetuosos”, pero se quedan callados hasta que se termina la canción. No son eufóricos, solo aplauden. También creo que es por su personalidad y su cultura, pero mientras más pesada es la música, como el Heavy Metal o el Hard Rock, más les gusta. El Rock and Roll lo aceptan, pero cuando hay más distorsión, ahí les encanta.


Tuviste el honor de tocar con músicos de Santana, Michael Jackson, Marillion, Deep Purple y muchos más de renombre mundial. ¿Cuál de todos ellos le impresionó más? ¡Muchos! ¡Mejor escribamos un libro! (risas). De todos aprendí y no estamos hablando de aprender algo exclusivamente del instrumento, sino también de cómo manejarse en la música y en la vida. El primero con el trabajé fue con Steve Lynch de la banda Autograph, que vino a finales de los 90’s a Buenos Aires, acompañado de Alfonso Johnson, que fue el bajista de Santana y Weather Report. Allí aprendí cómo se maneja esta gente, porque ambos vinieron patrocinados por una marca famosa de amplificadores. También me di cuenta de la gran responsabilidad que uno tiene como músico para acompañarlos. Por ejemplo, nunca hay ensayos y muchos de ellos no trabajan con partituras, sino con cifrados y uno los saca escuchándolos. Normalmente, en las pruebas de sonidos se practican los comienzos y los finales de los temas, es lo único que hacemos juntos. Se supone que, todo el desarrollo de la canción ya te lo sabes, porque tuviste tiempo y es tu responsabilidad como músico. No sé si alguno de ellos me impresionó, porque uno va conociendo sobre la marcha de qué tipo de gente se trata y sabes que no te van a salir con un delirio. Tampoco soy de ese tipo de persona que reverencia al otro, a veces los miro, se me caen las medias por adentro, porque por afuera no lo demuestro, y más si esa persona te trata como a un igual. Para ellos, que vivas en la Argentina o en el Polo Sur, es solo una situación geográfica, porque te ven como un compañero de trabajo que está a la par de ellos.


¿Y alguno te decepcionó? ¡Ninguno! Con todos los que traté y trabajé fue una experiencia maravillosa y enriquecedora. Curiosamente, hubo gente del ámbito argentino que evité acercarme porque no me daba buena vibra o no me gustaba su forma o actitud.


¿Cuál de los colaboradores de tus álbumes ha sido tu favorito? Creo que sin duda es Walter Giardino. Él colaboró con una banda solamente y que haya participado en mi disco anterior, es una gran alegría y un honor para mí. También incluyo a Ricardo Iorio, pero como tenemos una relación de más años, eso facilitó su participación. Igualmente, nadie me dijo que quería escuchar antes los temas que les propuse, porque ya conocen mi trabajo y saben que me gustan las cosas bien hechas.


¿Algún músico que te quedó pendiente para las próximas grabaciones? ¡Muchos! (risas) Por ejemplo, Steve Lukather (Toto), Steve Stevens (Billy Idol) y otros guitarristas de afuera. Tampoco me interesó hacer “Roascio y amigos”, porque si no sería en cada tema un invitado y no es la idea. Pero tengo una larga lista de bajistas y guitarristas con los que me gustaría grabar.



El Coronavirus y los servicios de Streaming gratuito han golpeado económicamente al mercado musical, ¿se puede vivir de la música a pesar de la crisis? La visión general de la gente es creer que vivir de la música es sinónimo de ser famoso, estar en los medios, llenar teatros y demás sueños. Los chicos que empiezan en este ámbito tienen un poco esa fantasía también y la realidad no es así. Puedes vivir de la música de muchas formas: dando clases, tocar para otras personas, ser músico sesionista y hasta producir para otras bandas. Debes estar seguro que quieres vivir de la música, no hay plan B. Mi hijo es el baterista de Airbag y siempre tuvo la idea de que iba a vivir de lo mismo que yo. Mi esposa y yo siempre lo apoyamos, estudió en la academia de música, tocaba en fiestas particulares, se perfeccionó y ahora toca en estadios y vive de eso. Hay que ser muy terco y plantarse en la idea de que quieres vivir de la música, porque te vas a encontrar con muchas negativas de parte de tu familia, tu pareja y amigos, pero hay que luchar por lo que se quiere.


Cuando mirás hacia atrás y ves todo lo que has hecho en tantos países y con músicos de renombre, ¿qué pensás al respecto? Que nunca en mi vida me imaginé que iba a trabajar como guitarrista en China. Cuando veo cada tanto los videos me digo: ¡Que loco que es esto! Porque yo tocaba mis propios temas con pistas y en dos oportunidades, toqué con una banda que hacía temas al estilo Dream Theater, de Rock Progresivo instrumental y solo podía comunicarme con el baterista, porque él era el único que hablaba en inglés. Era delirante estar en una banda donde no nos entendíamos idiomáticamente, pero sí de manera musical. También recuerdo el concierto homenaje a los 50 años de Vox Dei, que se realizó en el Teatro Gran Rex y en el cual participé. Rememoro de niño, que yo tocaba los temas de Almendra, Manal, Sui Generis y por supuesto, Vox Dei, y que años después, comparta el escenario junto a Willy Quiroga, no me lo podía creer.


Vos has sido columnista y hasta has dirigido diferentes publicaciones, ¿cuándo sacarás una que compita con Efecto Metal? (Risas) No creo que al director de Efecto Metal, Ricardo Puiggrós, le guste esta idea (risas), pero ya tengo una publicación especializada en bajo y guitarra y eso es suficiente. Ricardo y yo nos conocemos de muchos años y aún espero el video de la clínica de Steve Morse que él había filmado, y que hicimos en la Colorada en los 90’s. Admiro a Ricardo porque es un gladiador de los medios impresos, ahora también aclaro que existe mi revista y a Efecto Metal hay que mirarla desde abajo (risas).



Texto y fotos: José Luis Mata Sánchez

Nota: Marcelo Roascio ha realizado un evento llamado “Guitar Show” junto a Carina Alfie y Adrián Subotovsky, y la próxima presentación de estos tres grandes guitarristas será en The Other Place (Gascón 108, CABA) el próximo 28 de octubre. ¡No te lo pierdas!