Estuvimos con Adrián Subotovsky y charlamos sobre “Subotango 3”, nominado a los premios Gardel 2022

“Soy músico académico pero el Metal me puede”



Si buscamos en el diccionario de sinónimos la palabra “virtuoso”, seguro aparecería el nombre de Adrián Subotovsky impreso. Este músico tiene la cualidad de hacer “cantar” a la guitarra y expresa a través de acordes y melodías, su pasión por la música desde todo punto de vista. Se inició en el mundo del Metal con la agrupación “Samson” en los 80s, tocó junto a músicos de Plus, formó parte de la banda Quemar y desde los 90s, comenzó a fusionar el Rock con Folklore, música Escolástica y, en los últimos años, con Tango. Se ha dado el lujo de tocar junto a Orquestas de Cámara, de escribir sinfonías y óperas, que han sido interpretadas por Orquestas Sinfónicas y cantantes líricos, ha compartido escenario con grandes luminarias mundiales del Rock como Mark Boals (Yngwie Malmsteen, Dokken) y Graham Bonnet (Rainbow, Alcatrazz), ha compuesto tangos para uno de los artistas más importantes del género como lo es el Negro Lavié y, hace poco, lanzó su tercer trabajo de fusión titulado “Subotango 3”, el cual está nominado para los Premios Gardel 2022 en dos categorías: Canción de Rock “Milonga Mística” y Grabación del Año. Conversamos con este artista, quien compartió con nosotros parte de sus nuevas grabaciones, anécdotas personales y sobre todo, humildad, cualidad que lo identifica.


El Tango y el Heavy Metal son estilos musicales antagónicos, pero usted lo has fusionado con éxito, ¿cuál es el secreto? Soy de la generación del Rock. Siempre estuve influenciado por bandas como The Beatles, Deep Purple, Led Zeppelin, Emerson, Lake & Palmer, Rainbow y muchas más. Siempre me atrajo ese Rock que se mezcló con la música clásica, especialmente el que se creó desde la década del 60, tomo como ejemplo a The Beatles y su tema “Eleanor Rigby”, que comenzaron a hacer toda esta mixtura de lo escolástico con el Rock. Pero más adelante descubrí que, la música clásica es algo como folklórico. Así que si le preguntas a un italiano por la música que los representa, te dirá la de Paganini; un austríaco te nombrará la de Mozart y, como estamos en Buenos Aires, aquí te pueden decir Piazzolla, Pugliese y la idea nació de allí. Aunado a que desde chico tuve la influencia de mi viejo, que siempre escuchaba tango y así me fui familiarizando con este estilo musical y pensaba: que lindo quedaría tocar tango con una guitarra eléctrica, que lindo quedaría ese solo de bandoneón con acordes de guitarra, y eso siempre me quedó dando vueltas en la cabeza, hasta que un día me dije: “que lindo que quedaría, no ¡Que lindo me va a quedar! Entonces puse manos a la obra y lo hice. Ya tengo varios años fusionando Tango con Rock y los he plasmado en tres discos.


¿Y el antagonismo dónde queda? ¿Cómo se fusiona? Parecen ritmos y estilos antagónicos, pero realmente no lo son, porque el Tango tiene base de música clásica, un ejemplo de ello es que Pugliese fue alumno del pianista Vicente Scaramuzza, que a su vez fue alumno de Franz Liszt. Si bien cambia el “tempo” en el tango, la base armónica y la complejidad es la misma que de la música escolástica. Entonces, siguiendo la onda de bandas de Rock Sinfónico, que fueron mis influencias, yo también decidí fusionar el Rock con otros estilos musicales. Cuando el músico Astor Piazzolla lanzó sus álbumes donde fusionaba Tango con Jazz, no recibió buena aceptación, ni críticas positivas por parte de los más conservadores, sobre todo los que apoyan el Tango más tradicional, que lo consideran como algo “intocable”. ¿Le sucedió lo mismo cuando lanzo sus álbumes de Tango Rock? Creo que muchos de los músicos creamos nuestros temas no precisamente pensando en si gustarán o no. La gente se conecta o no de inmediato con alguna canción que escuchó en la radio. Hay temas que te enamoran con solo oírlo unos segundos. La música te conecta, sea fusionada o no. Simplemente te gusta o no te gusta. Tampoco fui el primero en fusionar el Rock con el Tango, porque en un concierto de Susana Rinaldi, se agregó guitarra eléctrica y gustó, a pesar de que para la época era algo impensable y muy arriesgado. Siempre hubo críticas para con mi trabajo, pero a la mayoría de artistas con quien he laburado, les gusta lo que hago.

¿Cree usted que las nuevas generaciones son más abiertas a escuchar estas fusiones de temas considerados “tradicionales” para un grupo de personas? ¡Por supuesto! El Rock evolucionó, porque si escuchás lo que hacía Elvis Presley en los 50´s, no es lo mismo que hicieron The Beatles o Led Zeppelin años más tarde. Lo que sucede es que los argentinos somos extremistas, por ejemplo: si no eres de Boca, entonces eres de River, sino eres Peronista, entonces eres opositor, y lo mismo se aplica en la música, porque si es Tango, es intocable, y no debe ser así. El mundo avanza y la música también.


Usted siempre ha sido músico de Rock en sus variantes duras: Heavy Metal, Hard Rock, Rock Sinfónico. Como se inició musicalmente en la época post dictadura, ¿había más libertad para con los rockeros en esa época? ¿La democracia trajo la tan ansiada libertad de expresión? Resulta que cuando se va la dictadura, quedaron en el poder muchos de los militares y policías represivos de los 70’s. Así que muy poco cambió. Recuerdo que más de una vez, mientras tocábamos en el mítico “Cemento” (centro nocturno, cuna de muchas bandas importantes de Argentina), llegaba la policía, paraba los conciertos y nos llevaban detenidos, simplemente por tener el cabello largo. Más de una vez nos llevaron presos y nuestros instrumentos quedaban ahí tirados en el bar e íbamos a recogerlos cuando salíamos en libertad. Cambió la cabeza, pero todos los de abajo seguían en sus cargos y la represión continuó unos años más. En los 90’s el asunto cambió y hasta recuerdo a policías que me paraban en la calle para que le dieran autógrafos.


¿Qué tiene el Heavy Metal de especial que nunca pasa de moda? Que está relacionado con el virtuosismo. Si escuchas la “Novena Sinfonía” de Beethoven (toma la guitarra y toca unos acordes) te das cuenta que tiene mucho de Heavy Metal porque hay virtuosismo en la melodía. Se puede decir que la música clásica mutó, reencarnó en el Heavy Metal, con un estilo más pesado, pero igual de virtuoso y melódico.



Pero mucha gente asegura que el Heavy Metal se estancó musicalmente, ¿qué opina al respecto? No lo considero así. Un ejemplo de evolución del Heavy Metal es lo que hace la banda alemana “Rammstein”, que lo fusiona con elementos electrónicos. “Bon Jovi”, por ejemplo, lo fusionó con el Pop. Incluso hay una banda llamada “Diablo Swing Orchestra” que fusiona Metal con Jazz. El Heavy Metal sigue evolucionando y fusionándose con otros estilos, así como lo que hago yo, que lo fusioné con el Tango (risas).


¿Se considera usted más músico que “metalero”? Ante todo soy músico y tengo formación académica clásica, pero si comienzo a tocar con la guitarra eléctrica una sinfonía de los grandes como Bach, por cita alguno, imposible que no se me salga lo “metalero”. Soy músico académico pero el Metal me puede (risas).


Usted es una de las pocas personas que se arriesgó a tocar Metal Sinfónico y Progresivo ¿Por qué hay tan pocas bandas de este estilo, que es tan popular en otros países y aquí en Argentina se les ignora? Somos pocos, pero hay. Un ejemplo de ello es “Fughu”, una muy buena agrupación de Metal Progresivo. Lo que pasa es que no es fácil de interpretar, ni es un estilo tan comercial, que cuesta conseguir quien los grabe y distribuya. Estoy seguro de que sí hay muchas bandas de Progresivo y Sinfónico por allí, y gracias a la tecnología, saldrán a la luz pública muy pronto, sin necesidad de que los grabe una gran compañía discográfica.


Hablando del Metal Progresivo y Metal Sinfónico, ¿cuáles fueron sus influencias que lo hicieron querer interpretar este tipo de música? Yngwie Malmsteen fue uno de ellos. Deep Purple, indudablemente, debido a que son líderes en lo que hacen y hay un álbum en particular que es un referente de la fusión entre lo Sinfónico y el Rock, como lo es Sgt. Peppers de The Beatles. Yes, Jethro Tull y Piazolla, también me gustan mucho, sobre todo Astor con el Octeto de Buenos Aires.


Usted formó parte de varias bandas importantes de Argentina, ¿es difícil compartir o trabajar con gente que tiene un renombre? ¿Hubo problemas de ego? Los egos existen y, como seres humanos, la gente tiene días buenos y días malos. Yo siempre he sido muy tranquilo y no me gustan los problemas. Así que todo se manejaba de manera profesional y en equipo. Hay más buenos recuerdos, que malos. Hoy ya todos estamos grandes, la vida pasa por otro lado ¡Y etapa superada!


¿Sigue en contacto con algunos de los músicos con los cuales ha trabajado? ¡Por supuesto! Sigo en contacto con Barilari, con Willy Quiroga y muchos más, donde no sólo estamos unidos por la música, sino también hay una amistad de muchos años y, sobre todo, por el respeto. Seguimos colaborando unos con otros. Además se aprende mucho de músicos con experiencia y, de gente talentosa, siempre se aprende.


¿Con qué famoso le gustaría haber grabado así sea un tema? ¡Con Paul McCartney! Porque siempre he sido admirador de The Beatles, aunado a que él siempre está abierto a fusionar música.



Y hablando de famosos, ¿cómo fue la experiencia de tocar para Graham Bonnet, vocalista de “Rainbow” y “Alcatrazz”?

¡Inolvidable! Se dio porque Bonnet tenía un proyecto como solista. En su gira mundial de 1998, incluyó a la Argentina y se contactó con la productora del evento, ya que deseaba la participación de músicos locales durante su presentación. Nos exigieron grabaciones interpretando los temas de sus bandas y una semana antes de su concierto, se apareció en Buenos Aires para realizar una audición. Al final quedamos seleccionados: Gustavo Rowek, baterista de la banda “Rata Blanca”; Ruben Trombini, bajista de “Temple”; Javier “Chino” Retamozo, tecladista de “Rata Blanca” y yo, como guitarrista. Fue una experiencia inolvidable. Imagínate tener a unos de tus ídolos musicales a pocos centímetros de ti y, para mayor emoción, tocando para él. La historia se repitió en 2018 con Mark Boals, quien fue vocalista de la banda de Yngwie Malmsteen.


¿Nunca le tentó cantar? Siempre hice de segunda voz y guitarrista en todas las bandas en las que formé parte, incluso cuando trabajé junto a Bonnet y Boes, pero es una asignatura pendiente.


¿Por qué en su trilogía de fusión llamada “Subotango”, la mayoría de los temas son instrumentales? No todos. Siempre hay algún cantante invitado que hace que incluya temas interpretados por ellos. Pero como te dije al principio, registro lo que me sale, lo que me inspira y, posiblemente, por ser un guitarrista, grabo directamente lo que compuse. También hay temas, como “La Cumparsita” que no necesita letra, hay muchos tangos que prefiero tocarlos sin letras porque pienso que suenan mejor así.


¿Qué nos ofrece de diferente “Subotango 3” en comparación con los anteriores? Es la misma línea, pero no estoy repitiendo fórmulas. El primer disco eran piezas clásicas del Tango y la Milonga, adaptadas al Metal Sinfónico. El segundo incluyó temas propios más composiciones clásicas de otros compositores y, en este tercero, son temas propios, son mis composiciones. Incluí “loops” al revés y experimenté con sonidos diferentes a lo que había hecho hasta entonces. Hay influencias de la psicodelia que hicieron The Beatles en “Sg. Pepper” y “Revolver”, así como del álbum “Pet Sounds” de The Beach Boys, pero las combiné con Heavy Metal. Coloco cintas al derecho y al revés, uso el magnetófono para crear audios diferentes, estoy volviendo loco a mi técnico de grabación (risas) porque estoy en una experimentación constante, para buscar nuevo sonidos. Cuando colocamos audios al revés, suenan de manera impresionante y te cambia la armonía porque se generan acordes de manera espontánea, como lo que hacía John Cale. El resultado final es la combinación de Pink Floyd con Piazzolla y de muchos sonidos diferentes, es un disco loco y, curiosamente, muy filosófico, porque entre los músicos que participaron, se analizaron las piezas, se habló de esas composiciones míticas, de los grandes artistas que hicieron historia. Fueron largas charlas filosóficas, que también se denota en el resultado final del álbum.


Recientemente firmó un contrato discográfico, ¿qué beneficios le trae esta firma, ya que algunos de sus trabajos discográficos han sido independientes? Fue con una editorial y más que todo lo hice por los derechos de autor. El contrato incluye la futura utilización, en caso de que mi música sea requerida para alguna película, comercial de televisión, noticieros, documentales, cortina de algún programa radial, etc. Ya que las composiciones que hago también están pensadas para este tipo de cosas. Lo que hace este contrato es facilitar esta labor porque entro en ese circuito.


Está nominado a los Premios Gardel 2022, ¿es la primera vez que le sucede? No es la única nominación que he tenido a estos premios, ya que la primera vez fue por mi participación en un disco de Carla Pugliese y por “Subotango 2” también. Pero como este es mi proyecto más personal, tiene otro significado para mí. El tema de la postulación es importante, porque compito por “música del mundo” e “instrumental”. Ya el hecho de estar nominado, es una manera de ganar y, si ganás, es mucho mejor, porque es un paso importante. Terminar este año y comenzar el 2022, en esta bisagra de tiempo y estar postulado a los “Gardel”, me parece un paso importante como para seguir creciendo y avanzando en mi carrera.



Texto y Fotos: José Luis Mata Sánchez