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Crucero 70000 Tons of Metal 2025

  • 28 jul 2025
  • 6 Min. de lectura

Una nueva edición para el recuerdo

Se vino la edición 2025 y como siempre, Efecto Metal estuvo presente. Fui la encargada de cubrir todo a bordo y de proporcionar material fílmico y fotos para las redes de la revista, además de realizar las notas pertinentes que impactarán en la página web y también esta review del viaje. A mi juego me llamaron, se venían cuatro días de una maratón de bandas y emociones de todo tipo, pero este trabajo periodístico es más fácil cuando uno disfruta realmente de lo que hace.

El crucero 70000 Tons of Metal es una especie de Disneylandia del heavy y para todos los que concurren, la experiencia es demoledoramente feliz. Por un lado, la música en vivo te rompe la cabeza y, por otro lado, el lujo más el bienestar que brinda el evento te seduce el alma.

El viaje de este año comenzó en Miami y nos trasladó, a las 3.000 personas que poblamos el crucero, hacia Ocho Ríos, en Jamaica. Fue un ida y vuelta glorioso en altamar que ocupó nuestras vidas desde el 30 de enero al 3 de febrero. Cada minuto de la travesía fue disfrutado como el último y la combinación de estar navegando por el Caribe con el metal histórico sonando casi en continuado, solo toma dimensión estando a bordo. Si te lo cuentan podrías pensar que se exagera, pero realmente es algo mágico y digno de ser vivido. Por esto, y por lo sucedido en otras ediciones, siempre insto a la gente a animarse y a poder vivir esta experiencia única. Pasemos entonces a repasar los mejores momentos del periplo y a destacar algunos shows que me marcaron.

DIA 1: INICIO TRANQUILO PARA ACOMODARSE


El camino hacia el puerto y tener que pasar por el control de la seguridad antes de llegar a la habitación, lo realicé con total orden y la organización fue súper eficiente a pesar de la gran cantidad de metaleros convocados.

Una vez ubicada y después de saludar a mucha gente conocida de otras ediciones, sin darme cuenta, ya habíamos zarpado y todo había comenzado. Es alucinante ver desde la cubierta los desplazamientos de la embarcación y tener una vista privilegiada del mar mientras nos alejamos del puerto. ¡Se venía la maratón de bandas en vivo!La vida en altamar es una sucesión de shows que pueden ser al aire libre o en el teatro interno, mezclados con mucha camaradería, brindis con amigos y largas charlas sobre música.

De los primeros shows que se fueron dando, uno de los que más me gustaron fue el de Twilight Force. Con material inspirado en dragones y con aura medieval, su música power metal fue muy bien aceptada por toda la audiencia. Su último disco data de 2023 (ya tienen cuatro en su haber) y últimamente han cambiado algunos nombres en su formación. En vivo me causaron gran impresión mientras degustaba las primeras cervezas de la travesía.

En este primer día pude charlar y reencontrarme con muchos amigos a los cuales veo una vez por año en el crucero, pero que siempre estamos comunicados vía WhatsApp.

Han sido grandes compañeros de ediciones pasadas y se fue forjando una sólida amistad. Eso es lo que destaco del 70000 Tons, siempre uno se hace de nuevos y verdaderos amigos. 

En general, en esta primera jornada, la gente se va poniendo en onda de lo que será el viaje y la vida en altamar. Principalmente se nota los que viajan por primera vez ya que son los más inquietos y los que no se quieren perder nada. Como dije antes, día relajado, tranquilo y con un show más para destacar: el de Emperor. En turno nocturno pude disfrutar de la banda y de su enorme concierto en el Teatro cubierto.

Tras haber cenado frugalmente, y poder acomodarme en un lugar preferencial, el vivo de Emperor me mató. La voz del multi instrumentista Ihsahn creó atmósferas  alucinantes y cautivantes. Los noruegos se lucieron con temas históricos.

Un par de tragos junto con mis dos amigas colombianas, me ayudaron a cerrar la noche a full. Me fui a dormir temprano ya que se venía un segundo día intenso.

DIA 2: SHOWS DIVERSOS Y ENTREVISTAS VARIAS


El clima ayudó y la onda era aprovechar desde temprano. Un gran desayuno fue el preámbulo justo para partir hacia la piscina que se ubica en cubierta. En el escenario al aire libre rotaban bandas y todo era una fiesta. Mientras me refrescaba junto a un grupo de amigos, quedé flasheada con Trollfest, una banda de folk metal de Noruega. Se ganó a todo el público que en su mayoría estaba tomando sol y aprovechando de un día sublime. Mientras estuve en la cubierta pude confraternizar con muchas personas procedentes de diversos países. Es increíble la cantidad de metaleros que reúne este crucero. De los lugares más recónditos confluyen a bordo y es como que hay una unión invisible y mágica entre todos. La verdad, te divertís a pleno e intercambias datos turísticos y data de bandas que sería difícil conocer si no te las recomienda alguien en forma específica.

Durante la travesía es imposible aburrirse ya que se suceden emociones una tras otra. Corte toda mi actividad ya que debía dirigirme a los boxes de prensa. Tenía pactadas tres notas y eso me motivaba especialmente y me ponía ansiosa. Stratovarius, Tankard y Sonata Arctica pasaron ininterrumpidamente respondiendo todo lo solicitado. Esto lo desarrollaré aparte y seguramente lo encontrarán en la sección de entrevistas de la web. Fue verdaderamente alucinante poder charlar con ellos y además sacarles un saludo más felicitación porque habíamos llegado a los 50.000 seguidores de Instagram con Efecto Metal. ¡Una verdadera dicha!

Para finalizar el día allá arriba, disfruté de dos shows muy buenos: Finntroll y Swallow the Sun. Los primeros hacen folk metal desde 1997 y son procedentes de Finlandia. Realizaron un set excelente y que reflejó el poder histriónico de la banda en vivo. Más tarde y para concluir la noche, vi a la segunda banda de las nombradas en el Teatro. Con su doom metal melódico, y sumado en esta ocasión al Ballet Finland, desarrollaron un set denominado "Plague of Butterflies". Con temas que exploraron la individualidad, la muerte y la soledad, me llegaron a mi alma. Un final del segundo día impresionante.

Caí fulminada a descansar y soñar con lo vivido.

DIA 3: LLEGADA A OCHO RIOS Y MOMENTOS DE DISTENSIÓN


Arribados a Ocho Ríos, en Jamaica, aquí se podía optar por bajar a tierra y recorrer diferentes lugares típicos o quedarse a bordo y disfrutar del sol. Con un grupo de amigos elegimos la primera opción y con fuimos a recorrer el bello paraje. Comimos algo en un bar típico y antes de volver a bordo, nos refrescamos en el mar que estaba con una temperatura deliciosa.

El día lo cerré con el gran show de Sonata Arctica. Uno de los mejores de la travesía en el cual se sucedieron los clásicos de la banda. La verdad es que no dieron respiro y la nostalgia invadió el lugar. ¡Pensar que el día anterior los tuve cara a cara! Realmente muy predispuestos siempre y con muy buena onda.

Luego del show corrí a mi camarote. El cansancio acumulado ya se hacía sentir. A dormir raudamente.

DIA 4: EL FINAL DE ALGO SOÑADO


En esta jornada se notaba que la mayoría lucía un cansancio notorio. Un poco afónica, pero poniéndole toda la onda, desayuné tarde y corrí a cubierta. Quería estar con mis amigos metaleros y disfrutar a full de las últimas horas y del sol reinante. Las bandas se sucedían en el escenario mientras que mucha gente lucía disfraces y se anotaba en diferentes juegos que se organizaban. La cerveza corría a full y nadie quería que esto terminara. La travesía llegaba a su fin y daba profunda tristeza tener que dejar el crucero.

El capitán del barco, en su discurso de agradecimiento, nos informó que los metaleros, en este 2025, habían llegado desde 81 países diferentes. Otro logro más del 70000 Tons of Metal, que el año que viene navegará desde Miami a Labadee, en Haití (del 29 de febrero al 2 de febrero). La verdad es que no se puede pedir más, si querés amistad, metal, sol y emociones nunca vividas, debés asisitir al crucero más pesado del mundo.

¡Lo recomiendo fervientemente!


Por Gaby Sisti

Fotos: @dark_room_photography_pr  y 

@mihaontour

 
 
 

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