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70000 Tons of Metal 2026

  • hace 2 horas
  • 5 Min. de lectura

Un viaje hacia lo inesperado


Se venía una nueva edición del crucero más pesado del mundo y varios meses antes sentía una sensación de ansiedad total. Es que ésta sería mi décima participación en el evento en forma consecutiva. ¡Una locura total!

Cada año me gusta más y, en cada edición, las sensaciones se renuevan mágicamente. Cuando creés que viste todo, algo te sorprende y quedás atónito.

Con mucho cariño hice mi valija unos días antes de partir (las mujeres siempre llevamos ropa y accesorios en demasía) y esperé el momento de embarcarme contando los minutos para hacerlo. Otra vez a disfrutar y volver a encontrarme con amigos del metal a bordo. ¡Que  mejor plan que este para comenzar con todo el 2026!



DIA 1: COMIENZO A TODA MÚSICA Y PASIÓN

Este jueves en el puerto de Miami no fue un día más. Miles de metaleros llegados de todas partes del mundo se aprestaban a embarcarse en este gran crucero, mientras una sólida brisa decoraba el día totalmente nublado.

Llegué súper puntual acompañada de mi amiga Ivette, compañía inseparable en este tipo de travesías. Mientras subíamos a la embarcación, comenzamos a visualizar a muchos conocidos de anteriores ediciones. Tal es así que, entre todos los saludos recibidos, nos fuimos retrasando y tuvimos que apurar nuestros últimos pasos porque ya zarpaba el monumental Freedom of the Seas. Se daba comienzo a algo que sería muy especial. 



Ya puesta en marcha la embarcación y ubicados en los diferentes camarotes, la avalancha humana, sedienta de metal, comenzó a centrarse en las más de 60 bandas que conformaban la grilla de este año. Todos los días, y en casi todos los horarios posibles, las bandas en vivo te ponen en jaque y ya no hay más descanso. Un verdadero vendaval sónico que en esta edición comenzó con Vio-lence en el llamado Estudio B. Gran cantidad de gente se acercó a ver el show (la avidez del primer día se notó a pleno) y la banda descargó toda su energía. 

Encararon el show con un repertorio totalmente thrashero y ochentoso en el cual se destacó "Serial Killer". Sean Killian, su cantante, siempre con un pie sobre los monitores, arengó al público y logró una gran interacción. Sorprendieron con un cover de los Dead Kennedys ("California Über Alles") y el show terminó de la mejor manera.


Absolutamente transpiradas nos fuimos a comprar unas cervezas mientras comentábamos que esta edición, así como había comenzado, pintaba para ser inolvidable. 

Retrasamos la comida para ver a Xandria (valió la pena) y, concluído el set, otra vez a correr para apreciar lo nuevo de Mikael Stanne: Cemetery Skyline. Convengamos que Mikael también daría un show a bordo con Dark Tranquillity, pero queríamos tomar nota y ver de que se trataba este nuevo proyecto. La banda tiene un solo álbum ("Nordic Gothic") y nos sorprendió en vivo. Enloquecimos con "Nothing from this World" y nos fuimos muy felices a descansar un poco a la cubierta del barco. 



Pero el 70000 Tons no te da descanso y, luego de degustar unos tragos, nos acomodamos muy cerca del escenario para ver a Kamelot. De a poco el teatro se fue llenando y estaba a full cuando la banda irrumpió en escena. ¡Que buen show que dieron!

El set abarcó toda la carrera del grupo y puedo destacar a "Veil of Elysium", "Forever", "Karma" y "When the Lights are Down". Una maravilla que nos dejó con ganas de más. Lo mejor hasta ahora y una verdadera belleza musical.

Queríamos comer algo con Ivette, pero Tommy, un amigo noruego nos "arrastró" literalmente a seguir viendo bandas. "No se pueden perder esto", nos decía mientras tenía un vaso de cerveza en cada mano e iba tomando de cada uno en forma alternada. Es así que fuimos a ver a Tyr, Skyclad y Anthrax. Obviamente que estos últimos destruyeron las pocas energías que nos quedaban. Fue algo descomunal poder verlos a bordo y disfrutar de todas esas canciones de los 80/90 que fueron un éxito total. Belladonna y Scott Ian fueron unos verdaderos genios y asi desfilaron durante el set temas como "Madhouse", "Indians", "Medusa" y "Got the Time", entre otros. 

Fue el golpe final para que, ahora sí, luego de comer algo, cayéramos exhaustas en el camarote. A dormir a full que se venían más cosas bellas al otro día.



DIA 2: A SEGUIR LA GIRA CON GRANDEZA

Realmente, y para ser sincera, no nos despertamos muy temprano. Es que el primer día agotador nos dejó su huella (risas). 

Con 22°C y con un clima agradable, desayunamos y nos dimos cuenta de que ya estábamos en Nassau, Bahamas. Día tranquilo para recorrer un poco las playas aledañas, comprar algunas baratijas interesantes que ofrecen los nativos y para preparanos a escuchar más metal. 

En el escenario que está construído en la cubierta donde está la piscina, Orden Ogan comenzó a sonar y dio el puntapié inicial. Con el cantante de Metal Church (Mark Lopes), dado que Seeb Lovermann no pudo viajar debido a inconvenientes con su salud, la banda hizo lo suyo y nos entretuvo bastante. 

Luego de esto, reposamos en unos sillones especiales y charlamos a full con cinco amigas colombianas a las cuales no veíamos desde la edición 2018.

Luego de esto nos encontramos con una pareja alemana y nos pusimos al tanto de la movida de allá. Ellos conocen a Coco Cabrera, el corresponsal que tiene la revista en ese país, y nos dieron los saludos que él nos mandaba. Un momento muy grato. Todo era diversión y ya con las pilas recargadas nos fuimos a ver a Wolf que estuvo muy copado.

Lamentablemente una lluvia constante canceló el set de Beast in Black en la cubierta, así que nos dirigimos a ver a Haggard. La banda tuvo una producción alucinante y quedamos flasheadas con su poderío escénico. 

En este segundo día, planeamos cenar tranquilas e irnos a descansar temprano. Igualmente, la charla en el camarote se extendió y recién nos dormimos pasadas las 12 pm ya que nos pusimos a repasar lo que había ocurrido en el día.



DIA 3: CON TODAS LAS PILAS REGARGADAS VAMOS POR MÁS METAL

Comenzamos el día a full y volvimos a ver a Wolf mientras deglutíamos emparedados deliciosos regados con cerveza divina. Niklas, siempre sorprende y cambió varias canciones del set anterior (recordemos que cada banda toca dos veces en este crucero).

Las canciones que más me gustaron del show fueron "Shoot to Kill", "Shadowland", "Skull Crusher" y "Evil Star".

Luego de esto, y de encontrarnos con Steven, un yankee con todas las letras y un caballero en todo sentido, nos sumergimos en otra maratón sónica y visual. Así desfilamos por los shows de Heathen (muy pronto sacarán material nuevo por el sello Napalm Records), Royal Hunt (teclados contundentes y un sonido único), Satan (con un Brian Ross incontenible) y cerramos con Hirax (su líder Katon De Pena fue todo un lujo en su clásica arenga al público).

Después de semejante gira, y de quedar prácticamente sin energías, nos fuimos a descansar. Mi amiga Ivette casi no podía hablar por la afonía y yo casi ni caminar. Fin de una jornada agotadora.



DIA 4: CON EL ÚLTIMO ALIENTO A VIVIR EL METAL COMO NUNCA

Con algo de sol y neblina tenue, comenzamos el día como pudimos. Ya a las 10 am Xandria inauguró el escenario al aire libre. 

Luego de esto participamos de muchas reuniones con gente copada y que no veríamos hasta el año que viene. 

Lo destacado de la jornada fue el show de Paradise Lost con gran clima y canciones sublimes como "True Belief", "One Second", "Faith Divide Us - Death Unite Us" y "Pity The Sadness". 

Un gran final para mí y para esta edición 2026. Terminé agotada, pero feliz. Es, demás está decirlo, una experiencia que nadie debería dejar pasar. Vale el esfuerzo, hay que ponerse metas y estar presente en el 2027.



Por Gabriela Sisti

Fotos: Wilson Ramírez


 
 
 

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