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Copenhell Día 4

Copenhell Día 4

Crónica del festival

Alestorm en Copenhell

DIA 4: CUANDO EL METAL VENCIÓ A LA LLUVIA

Todo lo bueno llega a su fin y el cuarto y último día de Copenhell no fue la excepción. Después de tres jornadas intensas, el cansancio ya empezaba a sentirse. Por eso llegamos al festival más tarde de lo habitual, intentando recuperar algo de energías tras haber disfrutado del after party de la noche anterior hasta las dos de la madrugada. Sin embargo, el cierre todavía guardaba algunas de las mejores actuaciones de toda la edición.

El primer destino fue el escenario Helviti para recibir a las leyendas del punk rock Social Distortion. Con décadas de trayectoria sobre sus espaldas, la banda liderada por Mike Ness ofreció un concierto elegante, apoyado en ese característico cruce entre punk rock y rockabilly que tantas bandas influenció con el paso de los años. La presencia de Ness continúa siendo magnética y comandó el escenario con absoluta naturalidad. Incluso se tomó un momento para pedir disculpas por "las estupideces que está haciendo el gobierno estadounidense", comentario que fue recibido con aplausos por gran parte del público. Musicalmente el show fue sólido y estuvo repleto de canciones pegadizas, aunque la similitud entre muchas de ellas terminó generando cierta monotonía con el correr de los minutos. Aun así, fue un muy buen comienzo para la última jornada.

Bury Tomorrow en Copenhell

La primera gran sorpresa del día llegó en Pandaemonium con Katla, quienes volvieron a demostrar por qué son una de las bandas danesas con mayor crecimiento dentro del doom metal. Si en ocasiones anteriores ya habían impresionado por su propuesta, esta vez decidieron llevar todo un paso más allá construyendo un enorme castillo sobre el escenario, con cada integrante ubicado en una sección distinta de la estructura. A eso le sumaron lanzallamas, cañones de papel y una producción visual que convirtió el concierto en un verdadero espectáculo. El sonido fue impecable, la ejecución excelente y el público local respondió con una pasión desbordante. "Dead Lovers" y "Castle of Purity" fueron dos de los momentos más celebrados, especialmente esta última, cuyo estribillo fue cantado prácticamente por todo el festival. Como broche de oro, durante la canción final "Taurs", un pequeño auto eléctrico comenzó a dar vueltas alrededor del castillo, aportando un detalle completamente inesperado y muy divertido. Sin dudas, una de las mejores presentaciones de todo Copenhell.

Alestorm en Copenhell

El regreso a Helviti significó una verdadera fiesta gracias a Alestorm. Los escoceses demostraron una vez más que pocos grupos entienden tan bien cómo convertir un recital en una celebración colectiva. Los clásicos patos inflables aparecieron sobre el escenario y, minutos después, ya estaban volando por encima del público mientras miles de personas bailaban, saltaban y armaban enormes rondas. Durante "Nancy the Tavern Wench", buena parte de la audiencia simuló remar al ritmo de la canción, mientras que el cover de "Hangover" y el infaltable "Drink" desataron la mayor cantidad de crowd surfers de toda la jornada. La banda contagió energía de principio a fin y transformó el escenario principal en una gigantesca fiesta pirata. La única deuda fue un volumen demasiado bajo para un show que pedía mucha más potencia.

Saxon en Copenhell

Con dos propuestas muy distintas coincidiendo en el horario, hubo que tomar una decisión entre Saxon y Eyehategod. Finalmente la balanza se inclinó hacia los pioneros del sludge metal. La elección valió completamente la pena. Eyehategod ofreció exactamente lo que cualquier seguidor de la banda esperaba: una actuación sucia, desprolija, pesada y absolutamente contundente. Sin necesidad de grandes artificios, el grupo desplegó toda esa crudeza que los convirtió en referentes del género mientras el público respondía con pogo y mosh prácticamente durante todo el concierto.

Volbeat en Copenhell

El último gran show del escenario principal quedó en manos de los locales Volbeat, quienes demostraron por qué siguen siendo una de las bandas más importantes de Dinamarca. La expectativa era enorme y desde varios minutos antes del comienzo ya se veía una multitud esperando frente al Helviti. La producción estuvo a la altura del cierre de festival: una larga pasarela, enormes pantallas, columnas de humo, fuego, explosiones y una puesta visual impactante acompañaron un sonido demoledor. Musicalmente siguen destacándose por una identidad muy particular, mezclando metal con claras influencias del rockabilly que popularizó Social Distortion y el espíritu del punk rock, logrando un estilo completamente reconocible. Lamentablemente, cuando el recital todavía tenía varios momentos importantes por delante, una tormenta eléctrica obligó a detener la presentación antes de tiempo.

Lo que ocurrió después difícilmente pueda olvidarse. Entre el final de Volbeat y el horario previsto para los últimos conciertos, el cielo comenzó a iluminarse con rayos y truenos que parecían sacados de una película. A las 23:30, momento en el que debía comenzar Blood Fire Death en Pandaemonium, la lluvia cayó con una intensidad brutal y durante diez o quince minutos el festival quedó completamente paralizado mientras miles de personas buscaban refugio donde fuera posible. En mi caso terminé refugiándome dentro de un baño frente al escenario Pandaemonium. Finalmente, cerca de la medianoche, la organización anunció que los conciertos continuarían a partir de las 00:15. Tocaba decidir entre Babymetal y Blood Fire Death. La elección fue inmediata.

Blood Fire Death en Copenhell

Y fue, sin ninguna duda, la mejor decisión de todo el festival. Como si la tormenta hubiera sido el prólogo perfecto para lo que estaba por suceder, comenzaron a sonar los acordes de "A Fine Day to Die" mientras los músicos y el enorme coro ocupaban lentamente el escenario. El primero en aparecer fue Gaahl, ex cantante de Gorgoroth, en un estado vocal y escénico sencillamente épico. Blood Fire Death no es una banda convencional, sino un homenaje a Bathory y a la figura inmortal de Quorthon, uno de los máximos responsables del nacimiento del black metal y de la evolución posterior hacia el viking metal. Para semejante tributo se reunió una formación irrepetible: Apollyon en bajo, cediendo su lugar durante tres canciones a Frederik Melander, bajista original de Bathory; Blasphemer (ex-Mayhem) e Ivar Bjørnson (Enslaved) en guitarras; Faust (Emperor) en batería; y un desfile de vocalistas compuesto por Gaahl (ex-Gorgoroth), Erik Danielsson (Watain), Attila Csihar, histórico cantante de Mayhem, Grutle Kjellson (Enslaved) y Nergal (Behemoth). La tormenta obligó a cancelar todos los efectos de fuego previstos para el espectáculo, pero ya no hacían falta. La música fue suficiente para incendiar el alma de todos los presentes. Ver semejante reunión de leyendas interpretando las canciones de Bathory fue un privilegio irrepetible. No hubo puntos bajos ni momentos de respiro. Todo el concierto fue extraordinario. Si hubiera que señalar un instante por encima del resto, sería el cierre con "Blood Fire Death". Un final épico, emocionante y absolutamente inolvidable. El sonido fue espectacular, las interpretaciones estuvieron a un nivel sobresaliente y la emoción que se respiraba frente al escenario fue difícil de describir. Para quien escribe, no solo fue el mejor concierto de Copenhell 2026, sino uno de los mejores shows que haya tenido la suerte de presenciar.

Así llegó a su fin una nueva edición de Copenhell. Cuatro días de música, cientos de miles de personas compartiendo la misma pasión y una organización que, incluso frente a una tormenta eléctrica de semejante magnitud, supo priorizar la seguridad sin impedir que el festival tuviera el cierre que merecía. Una vez más, Dinamarca demostró por qué este evento se ganó un lugar entre los festivales de metal más importantes de Europa. Solo queda agradecer a toda la organización por otra edición inolvidable y esperar con ansias el próximo verano. Si alguna vez pensaste en vivir la experiencia Copenhell, que 2027 sea el año para hacerlo. Nos veremos nuevamente frente a los escenarios.

Por Ignacio Azzarita
Fotos: Matías Zorrilla
Agradecimientos: a todo el staff del Copenhell por tratarnos tan bien y siempre activos ante cualquier requerimiento.