Lo contactamos en su última visita al país

Bob Gruen: un verdadero maestro



Siguiendo con las entrevistas a los más destacados fotógrafos que tiene el rock pesado y el metal, ahora le toca el turno a Bob Gruen. Este reconocido artista ha editado varios libros (The Clash, The Rolling Stones) y se lo esperaba con ansias en esta nueva visita al país. El gran fotógrafo estuvo en 2017, para el mes de marzo, con el fin de brindarnos una exposición de sus mejores trabajos que organizó la Secretaría de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires. La muestra se realizó en el Centro Metropolitano de Diseño, y también allí realizó una charla abierta y un workshop. Previamente a esto, Gruen estuvo exponiendo en “La Noche de las Librerías” e incluso tuvo su lugar en el Cosquín Rock de ese año. Lo contactamos en su paso por Buenos Aires para poder dialogar con él, además de consultarle puntualmente sobre algunos trabajos con bandas. A continuación, lo más jugoso de una charla íntima. ¿Cómo empezaste con la fotografía? Mi madre era abogada pero su hobbie era la fotografía. Ella me enseñó a revelar fotos cuando yo tenía cinco años, y a los diez me compró mi primera cámara. En ese momento comencé a tomar fotos de todo lo que veía, era muy curioso y quería registrar todo. De ahí en más, no paré. ¿Cuál fue el primer show en el cual pudiste fotografiar en vivo? El primero fue uno de Tina Turner. Luego le realicé la tapa de su primer álbum (“’Nuff Said”) de 1971. Contanos sobre los New York Dolls y tu documental “All Doved Up…”. Ellos eran una banda de excesos que influenció a Hanoi Rocks, Guns N’ Roses, Ace Frehley, Twisted Sister y Faster Pussycat. ¡¡Eran realmente muy divertidos!! Filmé su primer video en blanco y negro con mi cámara Sony Pocket, la cual grababa muy bien en ambientes oscuros. Es el único documental de ellos que existe con backstage y charlas. Considero que es un muy buen film. También edité un DVD de Ike & Tina Turner correspondiente a la gira 1971/1972. Los Dolls se vestían muy extravagantes y no les importaba qué pensaran los demás acerca de su ropa, sus tacos y el maquillaje que usaban. Mucha gente los consideraba homosexuales, pero no era así, ellos idearon ese concepto de “muñecas” que nada tenía que ver con eso. A las chicas les gustaba jugar con esas “muñecas” y a ellos les gustaba jugar con mujeres. Eran una pandilla de machos salvajes y mujeriegos como jamás he conocido. ¡De locos!


The Ramones, Mott The Hoople, Kiss y Sex Pistols también tomaron elementos de la estética de New York Dolls y además algunos elementos compositivos. ¿Pensás que ellos influenciaron también a las bandas inglesas de punk rock? Sí, es así. Los influenciaron de diferentes maneras. Ellos lucían profesionales, pero a la vez se divertían haciendo rock & roll. Muchos vieron eso y practicaron un montón para salir a tocar sabiendo que lo podrían lograr. ¿Considerás que la revista Rock Scene (www.rockscene.com), en la cual trabajaste, tuvo mucho impacto difundiendo a nóveles bandas de esa época como The Damned, The Dead Boys (con Steve Bators) y toda la new wave? Esa publicación era una “deluxe magazine”. Hacíamos la revista con los grupos que nos gustaban y que no salían en otros medios. La revista Rolling Stone sólo publicaba bandas que tuvieran disco y es por eso que buscamos hacerles nota a muchos grupos que nos gustaban y que no necesariamente habían grabado. Luego la gente elegiría lo que a ellos les gustara. Muchos productores viajaban a New York a descubrir talentos y muchas bandas que salían en la revista consiguieron grabar sus discos. ¿Qué nos podés contar acerca del club “Maxs Kansas City” en New York? Se lo considera una verdadera escuela de rock donde iban desde Andy Wharhol a David Bowie, pasando por Lou Reed e Iggy Pop. Al Max, y también al CBGB, iban muchos músicos, y en la audiencia podían estar los que vos nombraste, los Ramones, Patti Smith o Talking Heads. Aprendían el uno del otro, y con el tiempo todas las bandas que tocaban allí se fueron esforzando para progresar y diferenciarse del resto. Durante los 70’s trabajaste con el sello Casablanca que tenía entre sus bandas a Angel, el grupo de Gregg Giuffria, y también a Kiss. ¿Qué recordás sobre esa identidad oculta tan particular que tenían los Kiss en esa época? Bueno, para empezar, te digo que los Kiss eran gente normal mientras no tenían maquillaje, pero cuando se lo ponían se transformaban en superhéroes. En la gira que hicieron por Japón, y a la cual fui con ellos para cubrir fotográficamente el tour, llenaron el Budokan y el país se conmocionó. También aprovechamos para hacer sesiones de fotos en los Templos. Los fans estaban locos y se apostaban en cada hotel donde la banda se alojaba. Ellos tenían esa cosa dramática y artística del teatro Kabuki. En una sesión realizada en el templo de Kyoto, nos siguieron muchos chicos rodeando el micro como si fuera un desfile. Recuerdo una anécdota muy particular que sucedió al arribar al país: el grupo se maquilló al llegar al aeropuerto de Tokyo ya que muchos fans los estaban esperando. El problema se suscitó cuando, al bajar, hubo que hacer aduana y migraciones. Los agentes japoneses no podían reconocerlos comparándolos con sus documentos ya que el maquillaje se los impedía. El resultado fue que la banda tuvo que ir a una oficina contigua, sacarse el maquillaje, esperar a ser reconocidos y luego volver a colocarse el maquillaje para salir al encuentro de los fans. ¡Una cosa increíble y única!


Contanos algo sobre el tour “Billion Dólar Babies” de Alice Cooper y la sesión de fotos con Salvador Dalí… Ese show navideño fue muy divertido. Al autor de un libro de Chicago le dijeron que si iba en esa gira debía actuar con ellos en escena y así se hizo. Lo vistieron de Papá Noel, pero lo que no le dijeron es que lo iban a golpear en broma en el escenario (risas). Acerca de la sesión con Salvador Dalí te puedo decir que fue asombroso. Él ya había realizado su primer filme con holograma. En la sesión se usaron diamantes y collares de oro reales, o sea que Alice tuvo millones de dólares en su cabeza y brillaban al transmitirse el holograma. Fue muy inusual porque había un guardaespaldas con un arma para cuidar todas esas joyas y nadie debía salir de la habitación, hasta terminadas las fotos y que el joyero guardara todo. Dalí expuso el arte de la confusión donde expresó su idea de que nada debe entenderse como tal y que para él, la gente vive en continua confusión. Me acuerdo que en un momento empezó a hablar en diferentes idiomas y realmente logró confundirme también (risas). ¿Cómo surgió el MoscowPeace Festival (1989) donde tocaron Ozzy, Mötley Crüe, Scorpions, Cinderella, Skid Row y Bon Jovi, el cual fuiste a cubrir? Sí, ese fue un festival realizado en Moscú y vendido como anti droga y alcohol bajo el nombre “Make A Difference Foundation”. Los músicos, igual usaron drogas y alcohol, menos los Mötley que se habían rehabilitado. Doc Mc Ghee (manager actual de Kiss) tenía un proceso por contrabando de marihuana y armó ese festival para no ir a la cárcel con muchos grupos de su agencia y recuerdo que se transmitió por MTV. Luego se editó en video y por sobre todas las cosas, y más allá de la controversia de fondo, fue un gran evento y las bandas hicieron shows memorables. ¿Qué es lo que más te gusta de New York? ¡¡Todo!! (risas). Es una ciudad donde cada uno puede ser de la forma en que se le plazca. No importa incluso si estudiaste mucho o no ya que podés estar cerca de la gente y conocer diferentes culturas. Es una ciudad que vive las 24 horas, hay bares abiertos hasta las 3 AM y, sobre todo, hay mucho trabajo.


¿Cuál es tu opinión sobre el photoshop? La verdad es que es un programa asombroso, pero eso hace que muchos manipulen las fotos y balanceen los colores. Si bien pueden hacer un arte de eso y pueden obtener buenos resultados, a mí me gusta dejarlas tal cual fueron sacadas. Vengo de otra generación y de otra escuela. Antes debías estudiar y entender bien cómo era el enfoque y la velocidad. Había que esforzarse y dedicarse mucho con los trabajos que uno hacía. Todo esto se puede ver en mis libros y en lasexposiciones que hago. Por Alejandro Peruffo Agradecimientos: a Eliana Fram y Mariano Asch.