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Estuvimos en la edición 2024 y fue espectacular

70000 Toneladas de Metal: Crónicas desde el Crucero de Heavy más grande de la historia



Una buena parte de la sociedad y de los medios, posee opiniones encontradas en cuanto a lo que representa y significa la música “Heavy Metal”: si es un movimiento que abarca a varias generaciones, un estilo de vida, una subcultura urbana, una identidad, un gran negocio de la industria cultural o simplemente un estilo musical. La cuestión es que dicho género puede ser todo esto y aún más y, al mismo tiempo, es una pasión arrolladora y hasta una especie de religión sectaria e incomprendida, que, a través de los años fue encontrando nuevos y diferentes modos de expandirse y reciclarse para continuar teniendo la vigencia que, hasta el día de hoy, aun posee.


Una de dichas maneras, tomó la forma de una enorme embarcación de 70000 toneladas de peso, la cual, cruzando aguas caribeñas va derechito al cielo (o al infierno, según sea el criterio de cada uno). En esta oportunidad les vamos a contar sobre el Crucero de “Heavy Metal” más grande de todos los tiempos y que, con varias ediciones en su haber, es el sueño de todo metalero que nació para serlo. Precisamente es el “70000 Tons of Metal Cruise”, la nave insignia que nos llevará a dicho edén o averno, y les relataremos de que deliciosa manera. Imagínense estar por 5 días a bordo de un enorme barco con más de 60 bandas tocando durante casi las 24 horas, saliendo desde “Miami” (USA) y dirigiéndose hacia “Puerto Plata” (República Dominicana) junto a gente de todas partes del mundo, y teniendo a disposición todo lo que un crucero propone: espléndidos restaurants con platos exquisitos, bares temáticos, piletas, jacuzzis, grandes teatros, discotecas, gimnasios, una selección atrayente de tragos, cócteles, y mucho más. 

Si uno se decide a emprender esta travesía, lo ideal es arribar al punto de partida unos días antes para poder disfrutar de shows y eventos relacionados a la misma. Este año, uno de los principales, comenzó la tarde anterior en una playa de “Miami”, que vio a sus blancas arenas llenarse de metaleros y regarse con litros y litros de alcohol del bueno. Continuó luego de la caída del sol, en un bar al aire libre, “Cleveland” sobre “Ocean Drive”, justo frente al mar. Y es

ahí donde comienza el descenso a los infiernos…


Tenemos que advertir que este ritmo no es para cualquiera, todos saben que al día siguiente hay que madrugar para embarcar, pero de todas formas, nadie se pierde estos eventos, que son como la previa a lo que vendrá.


Así, gastados, llegamos al día de partida y es aquí cuando el puerto, a partir de las 10 horas de la mañana se va tiñendo de color negro para recibir a hordas de heavies, que, exhaustos de las noches anteriores, brindan un paisaje surrealista y casi apocalíptico, pero ameno y más que

real.Una vez pasada la aduana, el servicio de migraciones y decomisadas las botellas de alcohol con las que algún incauto intenta subir a bordo, se realiza el “check in” y es en ese momento en el cual tomamos posesión de una tarjeta que, además de servir para los gastos extras a bordo, es la llave del camarote que nos tocó en suerte. La gran ventaja que tienen los barcos temáticos por sobre los festivales metaleros, es la velocidad con la que uno puede pasar de una acción a otra en breves instantes: ir de un pogo salvaje a un confortable sillón, o estar viendo un show y al ratito, derrumbarse en la tranquilamente en la habitación.

Una vez hecho el ingreso, cruzamos un túnel de cristal y ya estamos a bordo del Crucero. Ahí nos damos cuenta de que vale la pena estar vivos, y es en ese instante en el cual las

posibilidades se empiezan a mostrar, y el destino de todos y de cada uno va a estar marcado por extraños designios, ignotos caprichos o casualidades sujetas al programa u hoja de ruta que nos dan en ese momento. Uno debe leer, analizar, comparar, elegir qué hacer y que ver en qué horario y en cual escenario. Muchas bandas se sobreponen tocando al mismo tiempo, otras se presentan a la mañana muy temprano y varias, de madrugada. Y, sepanlo, tiempo para descansar o recuperarse, no hay demasiado.

Es el primer día a bordo el que se usa para explorar las instalaciones, ver la ubicación de los escenarios, los bares, las atracciones y reencontrarse con amigos y conocidos. Debemos decir que hay mucha gente que concurre casi todos los años, están los que no se perdieron un solo viaje, otros que van de vez en cuando, y también, los que recién arriban y observan todo sorprendidos, y sí, el “Tons” es una especie de gran familia de amigos.



COMIENZA LA TRAVESÍA

El lunes 29 de enero de 2024 fue el primer día a bordo y lo que sigue, sería, más o menos, nuestro recorrido por este maravilloso mundo. 

Primero fuimos a ver a los canadienses de Kataklysm, grupo que siempre supera las expectativas. Al igual que Equilibrium. Luego vinieron los Waltari, quienes nos sorprendieron por su mezcla de estilos y más tarde Einherjer, una de las tantas bandas que ansiabamos ver por primera vez. Es en ese deambular de escenario a escenario, cuando descubrimos a The Halo Effect (grupo que cuenta con miembros de In Flames y Dark Tranquillity entre otros). Es súper recomendable y nos impresionó muy bien. Seguimos con Blind Guardian, muy profesionales como siempre, los deathmetaleros de Fleshgood Apocalypse, los amigos chilenos de Pentagram, Avulsed de España, que son una máquina de guerra que no da respiro y los italianos de Vision Divine, quienes brindaron un espectáculo sofisticado y exquisito. Y sí....el crucero es un crisol de nacionalidades y eso lo hace aún más disfrutable. Así, uno mismo va armando su propio recorrido según gustos, preferencias, simpatías, afinidades y fundamentalmente, resistencia física. 

Realmente es imposible concurrir a todo lo que se ofrece al mismo tiempo, pero la idea, obviamente, es pasarla lo mejor posible y eso depende de cada uno, y también, de los azares del destino. Todas las posibilidades que se tienen a bordo son interesantes: si uno se agota de ver a tantas bandas, se puede ir a cantar al Karaoke Bar, situado en el Deck 4, en el que se mezclan músicos y público para entonar clásicos del Metal hasta bien entrada la madrugada, o subir a ver el atardecer desde algún jacuzzi ubicado en la terraza. También cabe mencionar que el servicio de comidas está disponible las 24 horas del día y el camarote por suerte está siempre cerca y de ahí no se mueve.



SEGUNDO DÍA A FULL CON LOS MEET & GREET

La segunda jornada, tiene un atractivo especial porque es el día de los Meet and Greet, donde el público, de manera muy organizada y ordenada, puede concurrir al stand de la banda que le gusta, sacarse fotos, obtener autógrafos e intercambiar algunas palabras. La mayoría de los músicos tiene excelente predisposición y todo se desarrolla en un ambiente muy ameno. Solo llamaron la atención los Epica que pidieron no dar la mano ni que se los toque, tampoco querían fotos con gente ubicada detrás de ellos. Tal vez se trató de una cuestión de seguridad.


Los más requeridos fueron los Blind Guardian, los más divertidos, los Lord of the Lost, los de mejor onda y cortesía fueron los integrantes de Visión Divine y los más buscados por el público femenino fueron los de Dynazty. Las fotos del día las hicimos con Victory, Omnium Gatherum, Legión of the Damned (ponían caras de rudos) y los Thyrfing (parecían muy cansados). 


Anécdota aparte: pasaba Fabio Lione de casualidad por el lugar y algunos integrantes de Lord of the Lost dejaron de firmar autógrafos y se abalanzaron a tomarse fotos con él, quien con la mejor onda, se la pasó accediendo a todos los requerimientos, igual que Hansi de Blind Guardian y André, súper amables con todos.



Para la mayoría de los navegantes, la vida a bordo se organiza a través del programa o de la app del evento, así, este día, antes de todo esto, madrugamos, y a las 12 del mediodía ya estábamos ubicadas frente al escenario donde tocarían los Tygers of Pan Tang, otra de las

sorpresas del line up. Brindaron un show bien rockero y demoledor y resultaron ser un oasis entre tanta música extrema. Luego se sucederían sin ningún descanso ni control, Omnium Gatherum, Nervosa (perfomance increíble el de las brasileras), la melancolía de My Dying Bride, la música hecha sangre de Blood Red Throne y el Thrash aguerrido de Sodom. Los alemanes, con Frank Gosdzik, terminaron de redondear su sonido haciéndolo más demoledor. Realmente fue un show que nos devastó. 

La seguidilla se intensificó con los muy vigentes Dynazty y nuestra noche culminaría viendo a Wolfheart, la banda de Vagelis Karzis, (ex “Rotting Christ”) que suena ¡deliciosamente infernal! Se retiraron del escenario a las 4 am, y, luego, la velada seguiría en alguno de los bares de este crucero ardiente. 


La anécdota del día: cruzarnos a Jonas Renkse de Katatonia en un pub irlandés, le pedimos una foto y salió con una enorme sonrisa. Raro…teniendo en cuenta su seriedad. El barco también obra milagros de este tipo.


Adicionalmente, vimos a lo largo de la jornada a la gente de Leave's Eyes, Draconian y Grave Digger dando vueltas por ahí. En realidad, es como que todo el mundo está en todos lados, y está bien que sea asi…



TERCERA JORNADA Y DESEMBARCO CARIBEÑO

Al día siguiente, el tercero en alta mar, tendríamos la difícil misión de madrugar ya que desembarcaríamos en Puerto Plata, en tierras caribeñas. Mar turquesa con arena muy clara, vegetación exuberante y nativos muy cordiales. Resta decir que el Crucero ofrece varias excursiones disponibles a realizar en la isla con el agregado de que en cada una, los anfitriones y guías son los miembros de diferentes bandas. De esta forma, se puede ir a bucear con los Warkings, visitar las típicas cascadas con los chicos de Legion of the Damned y algunos recorridos más, los cuales se suelen agotar enseguida ya que son para un grupo limitado de asistentes.


En esta oportunidad, decidimos bajar hacia las 11 pm al predio exclusivo del Crucero, el cual cuenta con piletas, bares, palmeras, reposeras, un freeshop, playa y restaurantes, para luego adentrarnos en un taxi por la ciudad y sus maravillas: un viejo fuerte de cara al mar, la plaza central, la calle de las sombrillas, varios mercados con artesanías, aves exóticas y el bar de una playa perdida en algún ignoto lugar. Hermosa República Dominicana y su gente, asombrados por ver venir desde el Mar Caribe, una marea negra que se extendía por todo el horizonte, la misma marea que, con aspecto gastado, hacia las 4 pm, formaba filas para volver a subir a bordo luciendo peor que las víctimas del voodoo que, dicen, se practica por aquellas islas. Tal cual como muertos vivos volveríamos a embarcarnos para seguir con la fiesta metalera. Se supo que un famoso manager se perdió de subir al Crucero en Miami ya que su vuelo se retrasó y recién lo hizo cuando la embarcación llegó a Puerto Plata. El que puede, puede, diríamos en Argentina. 



En verdad, el 70000 Tons of Metal es una de las cosas más maravillosas que pueden pasarnos en la vida. ¿Es caro? Bueno, un poco, para nuestra vapuleada economía, aunque no más que unas vacaciones en el Sur Argentino. La experiencia del crucero bien vale la pena y realmente resulta ser una de las mejores inversiones que podemos regalarnos mientras existamos sobre la tierra. Cada instante en él, lo vale, se lo disfruta, se lo siente y quedará grabado en nuestra memoria para siempre. En definitiva…¿que nos llevamos de esta vida sino los buenos recuerdos?

Ya de vuelta a bordo, la experiencia mística continúa. Las bandas usualmente tocan 2 o 3 veces durante todo el recorrido, en diferentes horarios y locaciones y, además de los shows, como ya mencionamos, hay diferentes actividades para realizar o recrearse: se puede estar en una pileta observando lo que sucede en el escenario, disfrutar de la arquitectura de un gran teatro con un trago en la mano o marearse entre nubes de humo jugando algunas fichas en el casino. Durante todo el viaje, las bebidas sin alcohol son sin cargo, pero las alcohólicas, no. Convengamos que los precios son accesibles y bastantes moderados y los consumos se van cargando a la tarjeta de embarque y se pagan hacia el final.

Hablando de camarotes, los hay con diferentes tipos de comodidades y precios. Se los puede contratar para un grupo de personas o se puede ir en solitario. Al hacer las reservas, siempre se da prioridad a las personas que ya estuvieron antes, el 70000 Tons of Metals como una cita de honor que se da año tras año en el mismo lugar. Durante toda la travesía, se irán escribiendo historias de encuentros y desencuentros, hay diferentes recorridos y hay atajos, coincidencias, pérdidas y, por que no, muchas sorpresas. Se puede compartir el ascensor con alguno de los WindRose o estar almorzando con los Marduk y sentados al lado. También se puede pasar por algún bar y ver a alguien de los The Halo Effects bebiendo un trago o de repente estar mirando un show y a pocos metros de donde uno está pueden encontrarse, por ejemplo a los Batushka disfrutando del mismo concierto. Todo es posible en este crucero increible. 

Volviendo al frenesí de nuestro cronograma, una vez de vuelta a bordo, nos deleitamos viendo a Unleashed, Monstrosity, Noturnall de Brasil, a quienes no conocíamos y nos sorprendieron gratamente, y a la banda de culto Aborted. Luego de esto, era hora de entregarse a los brazos de Morfeo después de tener una cita con “Baco”. Realmente a veces, se necesita un descanso.



CUARTO DÍA: DESPEDIDA EMOTIVA

Es recién hacia el cuarto día, cuando uno se empieza a familiarizar con las instalaciones y puede detectar cuál es el ascensor que lleva más rápidamente al propio camarote, o saber dónde queda el bar más divertido. En realidad, el barco es como un laberinto mágico y misterioso que se va revelando poco a poco, y es en ese último día, cuando uno está plenamente adaptado. Justamente cuando se nos empieza a anunciar el fin de esta travesía. El cuarto día, es “el día". Comienza con una Jam Session general en la cual muchos músicos de diferentes bandas asaltan el escenario del Royal Theatre y se intercalan para interpretar exquisitas versiones de clásicos que van desde Judas Priest a AC/DC. Todo un espectáculo fue Prika Amaral sacudiendo su cabellera, rodeada de un team de músicos increíbles que hicieron de esta zapada uno de los momentos culminantes del crucero (si quieren chequear quien tocó con quién, que temas y de que manera, lo pueden consultar en YouTube). Luego se irían sucediendo y sin descanso los shows de Inhuman Conditions, (con exmiembros de Venom Inc y Deicide, entre otros), los deathmetaleros Carnation, The Halo Effect, (banda que fascinó y vimos dos veces) y los brasileros de Angra (quienes aprovecharon y filmaron un video en vivo). Mención aparte, la voz de Fabio Lione que invadía a aquella legión de almas perdidas. Este show fue cita de gala y honor, ya que al final del mismo, vendría la tan temida despedida que anualmente brinda el organizador del Crucero y tal, cual ceremonia pagana, todos los asistentes se encontraron reunidos y anhelantes en un mismo sitio, rogando que el tiempo no pasase.

Y así vamos llegando a la fiesta de despedida o evento final, el cual, esta vez, se organizó en el solarium de la terraza y al aire libre. Como curiosidad debemos mencionar que la mayoría de los concurrentes asisten disfrazados, así, vimos desfilar dragones, princesas, vikingos, vampiros, unos españoles muy graciosos vestidos de enfermeras con portaligas y todo, brujas hechiceras y algún que otro zombie…todo muy surrealista.

A lo largo de la noche, y a medida que esta experiencia onírica fue avanzando, muchos fueron dejando sus disfraces de lado y se sumergían en las piscinas. Algunos se quedaron durmiendo en los sillones del lugar o por el piso, y otros tantos se regalaron, bajo la luna, un romance de verano. Los precavidos trataron de ir, en algún momento, a armar las valijas, mientras que los más nostálgicos continuaban haciendo pogo en Studio B mientras Wolfheart azotaba el lugar llevándose el mérito de ser la última banda del line up.

En realidad, vimos muchos shows más, pero todo es imposible de narrar. Muchos músicos dando vueltas, brindando y despidiéndose hasta la próxima vez, otros tantos sumergidos en algún jacuzzi observando el horizonte. Mucho público también queriendo detener el espacio y el tiempo por última vez.



En esta última noche no se duerme y hacia las 6 am se empieza a vislumbrar un espectáculo imponente: las luces de Miami que nos traen de vuelta a la realidad… Y ahí, corriendo, nos acordamos de ir a buscar las maletas, cerrar la puerta, y bajar.

El desembarco se realiza muy temprano y la mayoría estamos sin dormir y malhumorados, habrá que esperar todo un año para volver a embarcar y que la fantasía se vuelva a hacer nuevamente, real.

Anécdotas sobran, pero “lo que sucede en alta mar, se queda en alta mar”, aquí solo brindamos una descripción general y comprobamos que si, que, en el buen sentido, existe algo parecido al Edén o al Averno o como más les guste llamarlo, como prefieran y como quieran. Eso sí, traten de al menos alguna vez en la vida, realizar esta experiencia mística y religiosa porque en definitiva, quedará tan grabada en un lugar de nuestra memoria y de nuestro ser, que ni la misma eternidad nos la podrá hacer olvidar. Igual que la música que amamos y que nos hace respirar.

Así que…por siempre…¡Larga vida al Metal!


Por Gabriela Sisti y Silvia Conte

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