Estuvimos en el Næstved Metal Fest de Dinamarca
Una experiencia impresionante de metal y camaradería
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El  fin de semana del 19 y 20 de agosto me dirigí hacía Næstved, una pequeña ciudad a 70 km de Copenhague para presenciar el Næstved Metal Fest. El evento se realizó en un centro cultural ubicado en el centro de  la ciudad. Contaba con un escenario al aire libre, un escenario techado  y varios puestos de comida y bebida.

El día viernes llegué alrededor de las 17 horas y ya empecé a disfrutar de actos locales como Guthering Surface, Hearteater y los progresivos Cold Night For Alligators.

Luego se presentó el primer plato fuerte de la noche, los franceses Dagoba, que con su groove metal industrial provocaron agite, rondas y hasta un wall of death.

Pasada  la presentación, busque algo para comer y me fui a acomodar al vallado  ya que en una hora saldría lo que más me interesaba del día, los doomers  suecos de Candlemass. En la espera, conocí un grupo de daneses muy  amables, con los cuales compartimos charlas y anécdotas antes de la  presentación.

Llegó la hora y Candlemass subió al escenario. Su setlist se basó en su clásico segundo álbum, "Nightfall", favorito absoluto del género que fue tocado en su totalidad. Y para cerrar los clásicos, "Mirror Mirror" y "Solitude".

El  show fue sublime, con un gran sonido y unas interpretaciones  maravillosas. También contó con el lujo de tener a Leif Edling,  historico bajista del grupo, que por problemas de salud suele ausentarse  de los shows en vivo.

Terminado el concierto  conocí otro grupo de daneses, pero me fui rápido a la estación de tren  para agarrar el último que salía, cosa que no sucedió, y me quedé toda  la noche vagando por la pequeña ciudad.

Pasaron algunas secuencias divertidas, como encontrar un cementerio abierto a las 2 AM, recorrerlo y socorrer a una chica que estaba tirada en el piso, producto del consumo excesivo de alcohol. Cabe aclarar que la capacidad hotelera de la ciudad estaba colmada.

A las 5 AM salió el primer tren a Copenhagen y pude volver a casa. Debido a este problema, el sábado llegué más tarde al evento, pero no me impidió de disfrutar a los black metaleros melódicos de Lamenti, a los death metaleros de Detest y los progresivos Iotunn.

También tuve el agrado de conocer más gente local muy agradable y reencontrarme con los que había conocido el día anterior y un amigo de shows anteriores a este festival.

Fui nuevamente para la valla, ya que el plato fuerte de la fecha eran los griegos de Rotting Christ. Dieron un show muy enérgico, con un set basado en sus últimos trabajos, pero en el que no faltaron clásico de sus primeros e históricos álbumes.

Después de 11 canciones a puro agite, crowsurfing y circle pits, la banda se retiró del escenario, para  volver luego de unos minutos e interpretar su clásico "Non Serviam", el cual escuché la mitad desde la calle, camino a la estación para no volver a quedarme varado en la ciudad.

Sin duda fue un evento muy bien organizado, en una ciudad pequeña que se vio inundada de fanáticos locos por el heavy metal y una muy grata experiencia para mí. ¡De esas que no voy a olvidar!

Por Ignacio Azzarita