Un show furioso de Destruction en Buenos Aires

Teatro Vorterix – 29/9/2018

El pasado sábado 29 de septiembre se dio el retorno a la argentina de una de las bandas más exitosas de la escena Thrash Metal a nivel global. Destruction, agrupación germana de la vieja escuela, regresó al país tras siete años de su última presentación en suelos nacionales. El conjunto alemán desplegó todo su poderío en el Teatro Vorterix de la Ciudad de Buenos Aires, brindándole a los fanáticos un repertorio plagado de clásicos, sin dejar de lado algunas de las composiciones más modernas de la banda.
 

Las puertas del recinto abrieron a las 18:00hs. Antes de la presentación del grupo internacional, la audiencia pudo calentar motores con Thrash nacional de primer nivel. Las bandas encargadas de oficiar actos soportes fueron Dark Warrior, Necratal y Certera, tres conjuntos de primer nivel que se encargaron de dejar el escenario más que candente para la presentación del trío europeo.

Pasadas las 21:15hs, se corrió el telón revelando una puesta en escena completamente destructiva. Con dos estandartes de la banda situados a los costados, y el fondo de “Under Attack”, decimotercera y última placa discográfica de la banda, todas las condiciones estaban dadas para que Destruction saliese a derretir cerebros. Minutos pasado este horario, comenzó a sonar la calma introducción con la que la banda suele abrir sus recitales, lo cual dio tiempo para que, de a uno, salieran todos los integrantes a escena.

La primera canción en sonar fue “Curse The Gods”. Sin embargo, unos momentos después de iniciado el tema, el bajo de Schmier y la guitarra de Sifringer tuvieron un problema con el audio, inconveniente que forzó la detención del tema en cuestión. No obstante, la gente siguió gritando y coreando cánticos de aliento hacia la banda, lo cual hizo que la agrupación pudiese resolver todo con más tranquilidad. Para amenizar la espera, Randy Black, baterista recién ingresado a la banda hace unos meses, realizó un brutal y demoledor solo de parches, acompañado de un dominio implacable del doble bombo. Una vez solucionado el desperfecto técnico, Destruction retomó la canción desde su primer puente, dando un segundo inicio a este recital que aún tenía muchísimo por ofrecer.

Si bien sabíamos de antemano que este sería un show plagado de clásicos, la banda también le cedió espacio a los temas de este siglo. De esta manera paso la canción “Armaggedonizer”, tema perteneciente al LP “Day Of Reckoning”. Sin embargo, los clásicos asomaban en el horizonte y la gente acompañaba la distorsión y violencia de la banda con euforia y pogo constante. Pasaron así los temas “Tormentor”, “Nailed To The Cross” y “Mad Butcher”, canciones con mucha participación del público, tanto en el coreo de los riffs como en el canto de los estribillos.

Solamente sonó una composición del último disco de la banda “Under Attack”, y se trató del tema “Dethroned”, un muy buen tema pero que quedó algo marginado a la sombra de los himnos del thrash interpretados aquella noche.

Llegó una seguidilla de canciones imponentes de la vieja escuela, las cuales se encargaron de tirar el Vorterix abajo. “Life Without Sense”, “Release From Agony”, “Eternal Ban” y “Total Desaster” fueron temas gestantes de una auténtica devastación en el recinto. Canciones que marcaron un antes y un después del Thrash alemán en los ochenta, sonando ese día, y de manera continuada, en el teatro.

¿Por qué realizar un único solo de batería cuando se pueden hacer dos? Está fue la premisa que se encargó de responder Randy Black, quien, una vez más, demostró de lo que es capaz con sus manos y pies tras los parches. Una bestia.
A principios de este 2018, Schmier había hecho pública la noticia de haber quedado impresionado con un video de un joven guitarrista argentino. Tanto fue el asombro del líder de Destruction, que publicó en sus redes sociales que invitaría a este joven músico a grabar un solo en el próximo disco de la banda. Antes de continuar con el show, el frontman de la agrupación le dio la bienvenida a este guitarrista, Damián Salazar, quien tuvo el privilegio de interpretar la canción “Antichrist” junto a la banda y para toda la audiencia.

Después de este emotivo motivo, la banda atacó con dos temas algo inusuales en sus presentaciones, y así sonaron “Black Mass” y “Thrash Attack”, dos canciones muy intrincadas, especialmente la última de estas dos, la cual es una composición instrumental concreta, técnica y concisa.

Antes de despedirse por primera vez del escenario, Destruction interpretó un tema que lucha por el metal de los viejos tiempos, el cual fue reviviendo con los años hasta volver a resurgir como lo viene haciendo hasta el día de hoy. Tras una excelsa interpretación de “The Butcher Strikes Back”, la banda dijo sus adioses y se retiró del escenario.

Después de un muy breve impasse, comenzó a sonar de fondo la apacible y terrorífica introducción de un tema que se encargó de poner el teatro patas arriba. La guitarra de Sifringer marcó el inició de “Thrash Till Death”, con riffs brutales y arrolladores.

Siempre ha existido una especie de rivalidad amistosa entre el Thrash alemán y el estadounidense. Es por eso que Schmier y compañía interpretaron un cover de la banda de hardcore punk escocesa “The Exploited”, y la canción que escogieron fue “Fuck The Usa”, un título más que sugerente.

“Este va a ser el último tema de la noche” dijo Schmier. “¿Qué quieren escuchar?” Casi al unísono la gente gritó las dos palabras que todos estaban esperando, “Bestial Invasion”. El clásico de Destruction por excelencia. Todo el caos que se había generado en el recinto, se cuadruplicó con el sonar de los primeros acordes de este himno del Thrash Metal. Una vez finalizada esta canción, y con todos los espectadores más que satisfechos, la banda se despidió definitivamente de Buenos Aires.

Siete años es mucho tiempo, y la ausencia de bandas de renombre se siente aún más. No obstante, esta vuelta de Destruction fue todo lo que estábamos esperando. ¿Qué mejor que un show de más de noventa minutos y rebosante de clásicos? Nada. Las bandas de los ochenta están sonando hoy mejor que nunca, y los alemanes sirvieron como un claro ejemplo de ello.
 

Por Federico Solari
Foto: Andrés Violante