Sons Of Apollo deslumbró en una noche de súper estrellas

Groove – 10/4/2018

Martes no es el mejor día para shows, pero si se trata de una super banda como Sons Of Apollo, vale la pena el esfuerzo y ahí estuvimos. Quizás por eso el show arrancó 20.45 con pantalla de fondo y mientras suena “Intruder” de Van Halen. Los primeros en aparecer son Ron “Bumblefoot” Thal y Billy Sheehan ambos con guitarra y bajo de doble mástil respectivamente, luego Derek Sherinian, Mike Portnoy y Jeff Scott Soto para dar inicio con “God Of The Sun”, primer tema del disco “Psychotic Symphony”, el flamante trabajo de la banda.

Buen sonido en el arranque, alto y claro. Soto, oriundo de Puerto Rico, nos habla en un casi perfecto español para presentar la banda. El set sigue con “Signs Of The Time” con un solo descomunal de Ron Thal, “Figaro’s Whore” y “Divine Addiction”. Luego de esto una gran versión de “Just Let Me Breathe” tema de Dream Theater de “Falling Into Infinity” de 1997 de aquella época en la que Portnoy y Sherinian compartieron la banda.

Turno para “Labyrinth” en donde Sheehan mete un solo fenomenal de esos que ya conocemos en Winery Dogs o Mr. Big. Luego “Lost In Oblivion” y tras esto el momento de lucimiento de Jeff S. Soto con “The Prophet’s Song” y “Save Me” en una versión emocionante, acompañado por Ron Thal, ambos temas de Queen. Le sigue “Alive” y el solo de Thal incluyendo el tema de “La Pantera Rosa” tal cual como la presenta Soto.

Acercándonos ya al final nos presentan la extensa instrumental “Opus Maximus” donde se lucen los cuatro músicos. Soto vuelve para la celebradísima canción de Dream Theater “Lines In The  Sand”.
Tras un breve intervalo aparece Soto en el piso entre los fans para interpretar el tema de Van Halen “And The Cradle Will Rock” y el fin llega con “Coming Home”. Cierre de lujo para esta demostración de virtuosismo y muy buenas composiciones. Ojalá haya otro disco de la banda. Química se notó que hay. Al menos sabemos que grabarán un DVD/BluRay en Europa. Los esperamos de vuelta.

Por Darío Amato Foto: Andrés Violante