Deftones brilló ante una multitud y Buenos Aires se tiñó de fiesta

Luna Park – 1/06/2018

Mientras promediaba la década del noventa, los primeros halos de luz del Nu Metal comenzaban a asomar con bandas como Korn, Limp Bizkit y posteriormente, Linkin Park, en un momento en el que el auge de la música más pesada entraba quizás en una meseta (en comparación con periodos hiper positivos como fueron los años ochenta y principios de los ‘90). Si bien la historia de Deftones arranca en el año 1988, la irrupción en el mercado con “Adrenaline”, editado en el año 1995, hizo que muchos vieran con buenos ojos la llegada de intérpretes del estilo. ¿Por qué? Simplemente porque fue un disco enorme que le sirvió a los intérpretes como puntapié inicial para el éxito que vendría luego.

Con esa mochila de historia colgada en la espalda y con el suceso de los álbumes que siguieron luego, la agrupación liderada por Camilo “Chino” Moreno volvía a la Argentina para demostrar una vez más, que siguen manteniendo la esencia que los hizo grandes, así como también la vigencia arriba del escenario.

En el marco de la presentación en vivo de “Gore”, trabajo discográfico editado en el año 2016, el quinteto de California llegaba a nuestro país con la formación actual integrada por el guitarrista Stephen Carpenter, el tecladista Frank Delgado, el baterista Abe Cunningham y el bajista Sergio Vega, además de mítico frontman que se desempeña como vocalista y guitarrista de una de las bandas más influyentes del metal alternativo, que en este 2018 está cumpliendo treinta años de trayectoria.

La noche la abrieron los neoyorquinos Quicksand, quienes tocaron canciones del reciente material denominado “Interiors”, el cual salió a la luz el año pasado y luego de un largo receso por parte de la banda en lo que a nuevas composiciones se refiere. “Illuminant”, “Cosmonauts” y “Warm And Low” se escucharon y fueron muestras de la última creación. Los discos “Slip” y “Manic Compression”, también estuvieron en el setlist con canciones como “Fazer” y “Blister”, respectivamente, por citar algunos tracks.

Treinta minutos pasaban de la hora 21, cuando el plato fuerte de la noche de Buenos Aires se servía en el recinto ubicado sobre la Av. Eduardo Madero. Afuera, frío. Adentro, calor extremo. Una multitud colmó el lugar para levantar las manos y decir presente una vez más ante la salida de los músicos. Desde la primera canción “Head Up” y consecuentemente en “Be Quiet And Drive”, “My Own Summer” y “Around The Fur”, el público estalló, literalmente. Si bien tan solo dos años habían pasado de la última visita (junto a System Of a Down, en GEBA), la algarabía general se hacía notar como si hubiese sido la primera vez que pisaban suelo argento.

El muy buen juego de luces parecía ser el disparador perfecto de cada canción, en donde el sonido iba mejorando progresivamente con el transcurso de los segundos.

“Swerve City” y “Elite”, también formaron parte de una lista de diecinueve canciones que marcaron el ritmo sólido de una banda que transmite fuerza desde el primer acorde. Sonó “Digital Bath”, un clásico que hizo encender las luces de todos los celulares que había en el Luna Park, para maquillar de este modo un ambiente ideal.“Knife Party”, “Rosemary” y “What Happened To You?”, siguieron casi sin pausa y provocaron elprimer “Olé, Olé, Olé… Deftones, Deftones”, por parte de los espectadores, quienes luego lo emplearon casi como un himno cuando finalizaba cada track.

No hubo pantallas ni nada que se le parezca de fondo. Tan sólo cinco telones verticales blancos cortaban la oscura monotonía del escenario. Eran solo ellos, con sus instrumentos y equipos. Nada les quitaba protagonismo y lograron destacarse ante la atónita mirada de todos en un espectáculo 100% de primera categoría.

“Kimdracula”, “Hole In Earth”, “Change” (increíble) y “Diamond Eyes”, se vivieron a full y despertaron el agradecimiento del Chino Moreno: “Es insano lo apasionados que son. Gracias, Gracias, Gracias”. Cada instrumento se escuchaba con claridad y eso es para destacar de un quinteto que no perdió la solidez ni la prolijidad en ningún instante. “You´ve Seen The Butcher”, “Rocket States” hicieron que el cantante (por momentos guitarrista), recorriese el escenario de punta a punta ante lo estático del resto de los músicos, quienes conservaron su lugar de origen prácticamente durante toda la noche.

Los bises “Minerva”, “Nosebleed” y “7 Words”, fueron las canciones que bajaron la persiana de un evento impresionante. El grupo disfrutó la ejecución de cada tema como si fuese la primera performance en vivo. Abajo, la gente respondió como de costumbre y se llevaron la sonrisa tatuada en su rostro.

Noventa minutos fueron más que suficientes para brillar en la oscura y fría noche de la capital argentina. Brillaron, sin lugar a duda, con la luz de la vieja escuela. Esa que nunca se apaga.

Por Lucas Barrionuevo
Foto: Romina Gillón