Watain pasó por Buenos Aires dejando su huella diabólica

El Teatrito – 19/1/2019

Luego de varios intentos y mucho trabajo, la productora Icarus Music logro traer al país a uno de los exponentes más importantes del Black Metal sueco: Watain.
La banda se encuentra en la gira presentación de su aclamado último disco “Trident Wolf Eclipse” y era una gran ocasión para verlos por primera vez en el país.

 

La fecha contó con cuatro actos de apertura. El primero fue Hermon que dio un show sólido y contundente. Se dieron el gusto de ponerle un poco de teatralidad a su set con un actor disfrazado de muerto que leía algunos conjuros entre canción y canción.
Nuclear Sathan subió al escenario con una propuesta orientada al Black Metal más crudo. Todos sus miembros estaban vestidos con muñequeras llenas de púas y el maquillaje característico del género. Presentaron canciones de su disco que va a salir próximamente.
Espiritismo subió al escenario y también se lucieron con un muy buen show. Su música se basa en la parte más oscura y envolvente del género pero sin perder la violencia. No usaron ropa especial para tocar ni pusieron algún elemento teatral a su show como lo hicieron las anteriores bandas.
La ultima banda soporte fue Demiurgo que gozó de un buen sonido y demostró que es uno de los grupos que más promete en la escena nacional del Black Metal. A diferencia de las demás bandas que participaron del evento, ellos prefieren volcarse a la parte más moderna y un poco más melódica del género, sin perder crudeza. Se llevaron la ovación de todo el público presente.
Todos a partir del final de este set, esperaban a Watain, banda mundialmente conocida por sus presentaciones en vivo que cuentan con una escenografía imponente, teatralidad y mucha brutalidad, cosa que generaba mucha expectativa y ansiedad en los presentes.
Minutos antes de las 22 comenzó a sonar una música de ceremonia y el telón se abrió. Detrás de la batería colgaba una bandera gigante con el tridente que la banda usa de logo. Y a cada costado de la batería había 3 banderas (6 en total) y cada una tenía una letra, formando así el nombre de la banda. Cada una estaba coronada con un tridente y una vela. Como si todo lo antes mencionado fuera poco, justo frente a la gente, dos cruces invertidas muy grandes con fuego en la punta se imponían. Una escenografía impactante.
La banda salió a escena a toda potencia con “Storm Of The Antichrist” de su aclamado disco “Sworn To The Dark”. Prosiguió otro mazazo, “Nuclear Alchemy” primer corte de su flamante álbum. Ya con estos dos temas, Watain dejo en claro que lo suyo va enserio y que su fama es bien merecida. El sonido fue de muy alto nivel durante todo el recital y la ejecución del repertorio fue excelente. La banda sonó ajustadísima.
Por otra parte, fueron bastante carismáticos. Gestos y guiños constantes al público, que dicho sea de paso, estaba completamente entregado a la banda. Los músicos iban recorriendo el escenario sin cansarse, acto que hizo más entretenida su presentación. Pero siempre hay un miembro que se lleva la mayor parte de la atención y en este caso fue su cantante Erik. Por momentos caótico y agresivo, por otros calmo e hipnótico. Charló varias veces con el público e hizo otras cosas que serán comentadas más adelante en esta crónica.
La ganchera “The Child Must Die” fue dueña de un momento muy peculiar de la noche, donde un fanático logro burlar a la seguridad y subir al escenario. El vocalista, también conocido por su carácter fuerte, reaccionó empujándolo de las tablas y el muchacho cayo contra el vallado.
Ya el público y la banda estaban en un estado de alta excitación, por ende había que seguir  subiéndola. La encargada de eso fue la oscura y genial “Puzzles Ov Flesh”, la única canción que tocaron de su famoso trabajo “Casus Luciferi”. La rápida “Furor Diabolicus” continuó generando más rondas y dio paso a la primera pequeña pausa de música.
Erik tomó un vaso, lo acercó al fuego de una de las cruces, pronunció unas oraciones y arrojó el contenido a los espectadores. El recipiente contenía sangre que, según nos hemos enterado, era de vaca.
Con la gente ya fuera de sí, y encima ensangrentada, las violentas “Sacred Damnation” y “Underneath The Cenotaph”  siguieron partiendo cráneos. Aprovecho para destacar en este momento el excelente juego de luces y trabajo del iluminador que acompañó de forma excelente a la banda ayudando a crear el clima correcto según la canción lo requería.
Luego de unas breves palabras y dedicar la siguiente canción a la gente que estaba en las vallas, prosiguió la canción más famosa del grupo, “Malfeitor”, coreada por todo el recinto. La banda quedo sorprendida y contenta al escuchar el coro de la gente. No pudieron disimular la sonrisa.
Sonó otra del material que estaban presentando, “Towards The Sanctuary” y luego la esperada “Sworn To The Dark” del disco homónimo. Uno de los puntos más altos del show.
Erik tomo la palabra nuevamente y comentó que traían especialmente para nosotros un regalo traído de su país natal. Al terminar de hablar un poderoso cover de Bathory se apoderó de los parlantes. “The Return Of Darkness And Evil” fue el tema elegido. Sin duda la sensación más cercana de estar viendo a Bathory en vivo que se pudiera tener.
Para terminar eligieron la hipnótica y melódica “The Serpent’s Chalice”, y al terminar la canción, la banda saludó y agradeció. La música de iglesia se apoderó del ambiente nuevamente y la banda se retiró. El telón quedó abierto hasta que todos los fuegos se apagaron y la música termino de sonar.
Watain pasó por Buenos Aires y no decepcionó para nada. Si bien nos hubiera gustado escuchar alguna canción de su primer disco, del cual no tocaron ninguna, fue un show memorable que será recordado por todos los presentes.

 

Por Ignacio Azzarita
Foto: Martín Delgado

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