Lacrimosa y una noche muy emotiva

El Teatrito – 29/3/2019

Lacrimosa es un proyecto único. Conformado solo por dos miembros oficiales, Tilo Wolff, principal compositor y vocalista, y Anne Nurmi en teclados y voz, lograron un sonido propio que mezcla metal con música clásica, entre otros estilos. Esto acompañado de una imagen gótica y unas letras profundísimas que hablan sobre los sentimientos y la vida misma, resumido muy brevemente, hizo que la banda edite unos trabajos muy interesantes.
Es tan fuerte lo que transmiten y tan alta su calidad que lograron cosechar fanáticos por todo el mundo y nuestro país no es la excepción.

La banda nos visita cada vez que hace un tour importante, por ende, el festejo de sus 30 años de carrera no nos iba a saltear. Dicho evento generó tal expectativa que contó con un recinto repleto.
La productora a cargo del evento, NWM Productions, invito a los locales Mandoble para abrir la noche. Con una propuesta inclinada al metal sinfónico calentaron el escenario para la llegada de los alemanes.
El reloj marcaba las 21 y las luces se apagaron. Un video que repasaba la carrera de la banda se apoderó de la pantalla que se encontraba detrás de la batería. Finalizado el mismo, la clásica introducción, “Lacrimosa Theme”, comenzó a sonar y los músicos tomaron su respectiva posición. El show arranco con el hit “Ich Bin Der Brennende Komet” subiendo los ánimos del público al techo.
El carismático Tilo saludo a sus fanáticos, hizo un par de bromas y presentó la siguiente canción, “Lichtgestalt”, de las más festejadas de la noche. Continuaron con “Nach dem Sturm”, y la oscurísima “Schakal”, perteneciente al disco “Inferno” que marco la entrada de Anne al grupo. Casualmente la cantante y tecladista intercambió roles con Tilo y se lució con una hermosa versión de “Not Every Pain Hurts”.
Los clasicazos “Der Morgen Danach”, cantaba por el recinto en un alemán basado en la fonética, y “Alleine Zu Zweit” llevaron el show a un punto altísimo.
Luego de inspirar tanta euforia y alegría decidieron que era momento de la parte más íntima, tranquila y melancólica del setlist. Las 3 canciones que siguieron se encuentran en los primeros tres discos, uno por álbum, donde Tilo Wolff era el único miembro. La hipnótica “Satura”, la desgarradora “Bresso” y la reversionada “Seele In Not” fueron las elegidas.
A estas alturas ya podíamos deducir que la banda estaba dando un show de muy alta calidad.  El sonido fue bueno de principio a fin, inclusive en las dos canciones donde Tilo sumo su guitarra. Los videos de fondo acompañaban a las composiciones perfectamente mostrando imágenes de cada etapa de la banda. Un muy lindo detalle.
La interpretación del repertorio fue excelente y el carisma de todos los músicos era sumamente contagioso. Se reían entre ellos y jugaban con la gente. Sin embargo el centro de las miradas era Tilo. Con sus movimientos y bailes, acaparó la atención de todo el público, solamente opacado cuando Anne se hacía cargo de la voz principal o en algún solo de guitarra.
El recital prosiguió con “Die Unbekannte Farbe” que sirvió como una especie de puente para retornar los hits. “My Pain”, cantada por Anne, comenzó a subir de nuevo la energía y ya para “Durch Nacht Und Flut”, la cual tiene su último estribillo en español, la gente volvió a entrar en un estado de euforia.
A continuación llegó mi momento favorito de la noche, la hermosa “Stolzes Herz”, donde Tilo cantó prácticamente entre la gente y finalizó la canción flameando una bandera con el logo de la banda. Para terminar la primera parte del show, la emotiva “Ich Verlasse Heut Dein Herz” fue la elegida. Una canción bellísima en una versión que deslumbró a los presentes.
La banda se retiró del escenario y automáticamente el público se despachó con varias canciones “de cancha” pidiendo por más música y dicho pedido fue cumplido. Tilo presentó una canción editada este año, “Im Schatten Der Sonne”, comentando que en este show también había que mirar el futuro de su proyecto. Anne intercambiaría de lugar con el vocalista por última vez para interpretar “Thunder And Lighting” y dar paso a la tribunera “Feuer”, donde muchos fanáticos sacaron posters y los movían al ritmo del tema.
El grupo estaba maravillado con las constantes demostraciones de cariño por parte de los fans que no pararon de agradecer y hasta colgaron una bandera Argentina en una de las paredes del escenario.
El final, después de una noche a pura emoción, estuvo a cargo de dos de las canciones más famosas de Lacrimosa: la metalera y pesada “Copycat”, que generó un pogo masivo, y por último la bailable y ganchera “Alles Lüge”.
A las 23:10 aproximadamente, los músicos saludaron, se tomaron fotos y arrojaron cualquier cantidad de objetos a la audiencia. Esta última respondió con mucha alegría y pidiendo una canción más, cosa que lamentablemente no sucedió, pero esto no es motivo de queja. Lacrimosa dio un recital excelente y demostraron por qué es la agrupación musical más representativa de la escena gótica mundial. Ojalá los tengamos de vuelta próximamente ya que es una banda que en vivo es magnífica y se esfuerza por complacer al máximo a sus fanáticos.

 

Por Ignacio Azzarita
Foto: Andrés Violante

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