Dee Snider arrolló a un Vorterix rendido a sus pies

Teatro Vorterix – 26/3/2019

¡¡Y se dio el retorno del simpático Dee Snider a Buenos Aires!! Este frontman que lideró Twisted Sister haciendo Hard Rock desde la década del setenta, volvió a encantar a todos (es muy recomendable que vean en Netflix el documental “We Are Twisted F***ing Sister!” que refleja cómo fue evolucionando el grupo desde sus inicios con elementos conceptuales, musicales y visuales de Alice Cooper, New York Dolls y Slade, pasando por AC/DC, entre otros).

Dee es multifacético, no solo es conductor radial, actor en Broadway y comedias, sino que fue productor de algunos films e incluso en los 80s condujo programas en MTV. En el 2010 participó del reality show “Growing Up Twisted”, el cual pudo verse por A&E, que incluía a su familia (con dos de sus hijos autistas junto a su inseparable esposa Suzette, quien era vestuarista y maquillaba a los Sister en los setentas). Dee, contrario a varios de sus colegas de los 80s, sumergidos en el alcohol y las drogas, como Kevin DuBrow (Quiet Riot), se mantuvo al margen, cuidó a su familia y priorizó su salud sin haber consumido nada que le pudiera, incluso, destrozar la voz. A muchos músicos de esa época o contemporáneos, como Don Dokken, Jack Russell (Great White), Vince Neil, Stephen Pearcy (Ratt), Axel Rose o Sebastian Bach, los excesos los marcaron fuerte. Eso a Snider ni lo rozó. Se nota en su físico moldeado a puro gimnasio y en sus gritos feroces con el timbre vocal intacto.
El show arremetió con dos canciones nuevas “Lies Are A Business” y “Tomorrow’s No Concern” que tienen muy buenos clips en rotación. Desde el vamos impuso su nuevo material, que es muy bueno, y pertenece a “For The Love Of Metal”. El disco, editado en el 2018, marca un nuevo renacer de su etapa solista. Nicky Bellmore (batería), quien produjo y mezcló el álbum junto a su hermano gemelo Charlie Bellmore (guitarra), forman parte de una banda compacta, completada con otro guitarrista, con guitarras gemelas a lo Judas Priest y Fight, agregándole toques más modernos (venían de girar por Australia y de presentarse en varios festivales). En el álbum hay muchos invitados del nuevo metal que participaron en forma gratuita como bien explico Dee: “Solo por el amor al metal, y el álbum respira buenas composiciones llenas de vigor”.
El show del Vorterix siguió con “Burn In Hell” para rememorar a Twisted Sister, completándose con “We’re Not Gonna Take It”. Contrariamente a lo que sería habitual sacó este hit de la galera en esta parte del show, cuando pudo haberlo metido al final del mismo (esta cuota de sorpresa fue notable porque evitó los clichés y generó impacto). “Ready To Fall” fue otra de las sorpresas perteneciente a la época de Widowmaker, banda que tenía junto al guitarrista Al Pitrelli (Savatage y TSO) y con la cual editó dos discos (“Blood And Bullets” - 1992 y “Stand By For Pain” - 1994). Este grupo era bien aguerrido y para tener muy en cuenta, al igual que Desperado, otra banda que formó Dee en la cual tocó junto con Clive Burr (baterista fallecido de Iron Maiden). Y hablando de héroes rockeros fallecidos, vino el turno de “The Price” (Twisted Sister), balada que veíamos en Música Total Videos, un programa de TV de la época, y que sirvió para tributar en imágenes Phil Lynnot (Thin Lizzy), Eric Carr (Kiss), Robbin Crosby (Ratt), Gary Moore, Jani lane (Warrant), Dio y muchísimos más. Le siguió una versión súper heavy de “Under The Blade” (Twisted Sister), para mí lo mejor del show, y luego se vino el esperado “I Wanna Rock” (Twisted Sister), volviendo a sorprender a un público en llamas (este hombre parecía alimentarse de energía y generar más chistes y carisma a pleno).
Más tarde, “For The Love Of Metal” sonó por momentos a Pantera con imágenes del fotógrafo Mark Weiss que se emitían en las pantallas. Lo que nos dejó Dee Snider fue una muestra de mixtura entre el potencial actual y el pasado, pero logrando mucho equilibrio. Sin abusar de ese pasado, logra hacerse respetar con su digno presente y ojalá su actuación pueda generar próximas visitas de otros íconos queridos de los 80s que podrían llenar un Roxy o un Teatrito, y quien sabe el Vorterix, como: Lita Ford, Stephen Pearcy, Michael Monroe, Doro Pesh, Tom Keiffer (Cinderella) o Dokken con Jon Levin o con la formación original. Los íconos vintage sorprenden a pesar que muchos duden en contratarlos y ya es hora de verlos de nuevo o por primera vez en nuestras tierras. Dee Snider pateo cráneos con profesionalismo y mucho oficio en las tablas, demostrando ser el mejor de su generación en USA, y de la década en que más se rockeó.

Por Alejandro Peruffo
Foto: Andrés Violante

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