Asistimos a una edición inigualable del CopenHell

El infierno se desató en Copenhague
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EL FESTIVAL, TODO UN DELEITE METÁLICO

Luego de la pandemia y de todas las cosas que se fueron sufriendo estos últimos años, volvieron los shows en vivo, y con ellos los grandes festivales europeos. Este año pudimos asistir al CopenHell, en la capital danesa. El predio elegido fue Refshaleøen, un lugar que se encontraba a 20 minutos en colectivo del centro, pero lo suficientemente alejado para que no interfiera con las vidas cotidianas de los vecinos de la ciudad. Él mismo era lo suficientemente grande como para albergar los 4 escenarios, infinidad de puestos de comida, bebida, merch y hasta una convención de comics.

En dichos puestos no se usaba efectivo, todo era con tarjeta de crédito o débito, aunque había una opción de comprar una tarjeta del festival, recargable con efectivo y usarla para consumir. Toda la modernidad digital al servicio de la gente. Cabe aclarar la buena organización del evento donde prácticamente nada te quedaba lejos y cerca de los escenarios siempre había baños, puestos comida y bebida.
Lo llamativo de este año era el cartel inmenso que tenía, donde las bandas principales fueron: Metallica, Kiss, Judas Priest, Iron Maiden y la reunión de Mercyful Fate. Sin más vueltas vamos a contar un poco que pudimos ver cada día.

MIERCOLES CON METALLICA EN LLAMAS

El miércoles llegamos temprano para ver a Suicidal Tendencies, quienes abrieron en el escenario principal a puro hardcore y con Ty Trujillo en el bajo. Un show salvaje y con mucho pogo. Después pudimos ver a Red Fang, con su potente stoner metal y a Gloryhammer, que convirtieron el predio en una aldea medieval fantástica con su power metal épico. Asi fue pasando el día y se vino Metallica.
A las 21:30, se apagaron las luces y comenzó la intro que pone el grupo y minutos después, aparecieron los cuatro jinetes en el escenario justo frente al público. Comenzaron con “Whiplash”, siguiendo con “Creeping Death”, “Enter Sandman” y muchas otras joyas como “Trapped Under Ice”, “Dirty Window” y “Bleeding Me”. El show fue muy entretenido, con unas pantallas enormes mostrando diferentes imágenes y efectos pirotécnicos. A ellos se los vio muy bien, llenos de energía y contentos de estar en semejante festival. La presentación de dieciséis canciones finalizó con el clásico “Master Of Puppets”.
Luego de ellos, pudimos ver a Soen, quienes dieron un show excelente e ideal para disfrutar tranquilo después de la “carnicería” que fue Metallica.

JUEVES MARCADO A FUEGO Y EXPLOCIONES POR KISS

El día jueves llegamos temprano para ver unas bandas locales y a las 16 horas subieron al escenario los estadounidenses de Korn, que dieron un buen show, pero que en calidad de sonido se quedaron en una la línea media en comparación con el resto de las bandas de su nivel. Siguió Opeth con un concierto magistral como suelen hacer y pasado eso, empezó Judas Priest.
¡Lo de Halford en escena es impresionante! Canta mejor que hace 20 años atrás y se animó a canciones muy altas y difíciles de cantar. Desgraciadamente la lista fue un poco más corta que otros sets, debido a que Kiss tocaría más tarde en ese escenario y se debía preparar todo. Finalizado esto, tuvimos que tomar una decisión, como suele pasar en estos eventos las bandas se pisan, así que elegimos ver a Down y perdernos a Destruction. Decisión difícil pero que valió la pena ya que lo de Anselmo y compaña fue muy bueno.
Terminado Down, nos fuimos a ver a Kiss, que visualmente fue lo mejor de todo el evento. Desde el minuto uno hubo fuego, explosiones, sangre, papeles volando por todo el predio y hasta Paul Stanley volando por encima del público. Fue la despedida de la banda en vivo para el público danés, que sin duda quedará en el corazón de todos los presentes.
Para cerrar, vimos al gran Devin Townsend y nos estábamos yendo a descansar, pero notamos que en el patio cervecero había fiesta con karaoke, así que decidimos quedarnos cantando las canciones que nos marcaron y sintiéndonos estrellas de rock por un rato.

UN VIERNES MÁS SERENO, PERO CON BUENOS SHOWS

Día viernes y ya a las 14 horas estábamos presentes en el predio preguntándonos la razón de por qué Bad Religion tocaba tan temprano, pero eso no nos impidió disfrutar de un show a puro hardcore melódico y con gran nivel.
El día continuo con los piratas más divertidos del metal, Alestorm, que nos hicieron divertir como nunca. Seguimos con Agnostic Front más los locales Baest, con su death metal supremo, y a nuestro parecer de los mejores actos del festival, y los noruegos de Emperor, que extrañamente era su primera vez en Dinamarca. Terminamos la jornada viendo a Vreid, haciendo el homenaje a los desaparecidos Windir, y como no, la culminación real de todo fue en el Beergarden, de fiesta total con toda la gente enloquecida.

SÁBADO CON IRON MAIDEN Y LA JOYA DE MERCYFULL FATE

Ultimo día, y ya el cuerpo no daba más. Con las pocas fuerzas que teníamos, fuimos a comprar remeras y a ver a Hellacopters y Mastodon. Ambas bandas tuvieron un sonido bastante flojo, caso contrario al de los ucranianos, Jinjer, que fue muy bueno y cargado de furia, pidiendo que pare la guerra y que les devuelvan su hogar. Siguiendo con bandas que sonaron bien, podemos destacar el homenaje a Death, por parte de sus ex músicos, que fue impresionante. Mucho mejor que la vez que tocaron en Buenos Aires.
A las nueve y media de la noche el corazón empezó a latir aceleradamente. La intro de “Doctor, Doctor” de UFO en los parlantes, anunciaba que se venía el show de Iron Maiden. Los primeros temas fueron de su último disco, los cuales tuvieron una respuesta tibia, que fue calentándose cuando llegaron los clásicos del grupo. Tengo que decir, qué como fan de la banda, este fue uno de los conciertos que menos me gustaron de ellos, la lista muy lenta y a Dickinson se lo notó flojo en un par de temas. Igual es Maiden, lo más grande del mundo y eso hizo que el resultado final fuese genial.
Finalizado Maiden, se vino lo que a mi gusto fue lo mejor del festival, la reunión de Mercyful Fate. La lista de temas fue de los primeros tres discos, salvo por “The Jackal of Salzburg”, tema nuevo que todavía no está grabado. Pudimos disfrutar de los clásicos alaridos de King Diamond, y de los duelos de guitarras tan particulares del grupo. Sin duda un lujo que pudimos darnos.
Finalizado el show, y con una manija total, nos fuimos a la fiesta hasta que nos echaron a las 5 AM. Sin dudas un gran festival, con una gran organización y con muchas ganas de seguir mejorando en próximas ediciones.

Por Ignacio Azzarita
Fotos: Pablo Gándara
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