Vienen al país a presentar su material y a brindarnos una fiesta total

WarCry ya tiene su público fiel en Argentina y lo quiere solidificar

Estamos a pocas horas del arribo de los españoles y pudimos hablar con Víctor García, cantante del grupo acerca del nuevo trabajo, futuros proyectos y del crecimiento de esta banda que tiene un potencial enorme.

¿Cómo se están preparando y qué expectativas tienen en cuanto a los shows en Argentina y el reencuentro con los fans?
Ensayando mucho y vigilando que todo salga perfecto en esa fecha.

¿Qué piensan de compartir escenario con Lörihen, una de las bandas actuales más renombradas? ¿La conocen?
No los conocíamos pero es un grato descubrimiento.

¿Los emociona de alguna manera en particular estar en contacto con el público sudamericano?
Nos emociona siempre estar con el público, sabemos para quién trabajamos y que se lo debemos todo. Pero sería poco creíble pensar que no disfrutamos mucho del público sudamericano.

Tienen más de 100.000 seguidores en Spotify, ¿Qué les representa esto? ¿En que aspecto lo pudieron ver reflejado en la actualidad del grupo?
Vivimos en un mundo de cifras. Antes eran las ventas de discos  y la gente que iban a tus conciertos. Se sabía cuántos discos vendías y dónde, por lo que así se planteaban las giras. Ahora, las redes sociales son la referencia, pero no son 100% fiables, un “me gusta”  no es un disco vendido o una persona en tú concierto. Por eso hay que manejar el mayor número de parámetros para poder “intuir” cómo va evolucionando la banda. El aumento de los seguidores de Spotify es un claro indicativo de que la banda crece y que cada vez más gente la conoce y eso, para cualquier banda, es muy positivo.

¿Qué motivó la edición del disco recopilatorio de baladas “Momentos”, teniendo un disco nuevo tan reciente?
Porque queríamos hacer algo de cara a las navidades para nuestros seguidores. Ya habíamos hecho lo de editar una edición limitada de “WarCry Symphonic” con temas en directo y pensando en el qué hacer,  surgió esta idea, muy bien recibida por nuestros seguidores.

En “Momentos” incluyeron reversiones, una versión acústica y un tema inédito, ¿Les llevó mucho trabajo unificar el sonido de tan diversas etapas? ¿”La Venganza Del Amor” es un tema nuevo o había quedado al margen de algún disco anterior?
Se puede apreciar la diferencia sonora entre los temas más antiguos a los más recientes, no era algo que quisiéramos perder,  porque es una recopilación de canciones en un periodo de quince años,  es natural y lógico que según avanza la banda, se vaya sonando mejor. Lo que sí se hizo,  fue igualar volumen entre canciones y con el “mastering” darles un color uniforme. “La Venganza Del Amor” era una canción que estaba preparada para el disco “Inmortal” pero que a última hora descartamos. Cuando entramos en estudio, siempre grabamos algún tema más, para así elegir los que mejor queden o veamos más completos. Sin embargo, para ofrecer algo más en “Momentos” si nos pareció mejor opción.

Dado que definitivamente uno de los fuertes de la banda han sido las baladas, ¿Creen que llegan más allá del público heavy con “Momentos”?
Viendo la cantidad de personas que se nos acercan comentando que es su primer concierto heavy o que simplemente solo nos escuchan a nosotros dentro de las bandas heavies, está claro que somos una banda que agrada a parte del público “no-heavy”. Somos muy melódicos, estribillos pegadizos y en todos nuestros conciertos el público canta y disfruta, creo que a quién quiera pasar un buen rato en un concierto le puede atraer la banda. Otra cosa,  es que esas personas no seguidores del heavy lleguen a conocernos o escucharnos. “Momentos” es un disco para nuestros seguidores, la idea no es “captar” o atraer a otro público, aunque si eso ocurre,  bienvenidos.

Cuenten un poco de que se trata el proyecto WarCry Symphonic, ¿Habrá pronto un disco o un DVD con una orquesta?
WarCry Symphonic es un proyecto en el que sumamos a la banda una orquesta sinfónica. La idea surgió, porque  al tener teclados solemos incluir pianos, trompas, violines y muchos sonidos orquestales, así que decidimos ver cómo sonaría con instrumentos reales y con una orquesta. Los arreglos orquestales de las canciones las hizo Rubén Diez un compositor, músico y director Asturiano y contamos para el directo con el director Miguel Ángel Navarro, para ser el “nexo” entre banda y orquesta. Lo hemos hecho en tres ocasiones, dos en España, donde la orquesta “venía” a escenarios en abierto y la última en México, en un teatro, con la orquesta Esperanza Azteca, formada por jóvenes entre 14 y 18 años. La idea es seguir manteniendo como alternativa a nuestros conciertos y giras, pero será en menor medida,  ya que es mucho más complicado de llevar a cabo. Respecto a grabarlo, es algo que queremos hacer, pero solo con la orquesta y el lugar ideal.

Luego de la gira sudamericana, ¿Qué otros proyectos tienen hasta fin de año?
Estamos anunciando nuestra primera serie de conciertos en Estados Unidos, que será en el mes de junio, tenemos confirmados varios festivales en España, retomaremos la gira por el país y posiblemente crucemos el océano hacia el continente americano una o dos veces más antes de acabar el año.

¿Qué balance pueden hacer de la repercusión del nuevo disco “Donde El Silencio Se Rompió” en España y el resto de Europa?
Creemos que la reacción en España ha sido muy positiva, hemos dado aún muy pocos conciertos, pero la respuesta es muy positiva, aunque nuestro público nos tiene muy mal acostumbrados y disco a disco la reacción es sobresaliente. Europa es nuestra asignatura pendiente, tenemos algunos seguidores en Alemania e Italia, pero nunca hemos actuado allí, por lo que somos casi totalmente desconocidos. Por otra parte, aún hay mucho que ver y hacer en el continente americano, con el que compartimos idioma y tenemos una relación cultural más cercana.

¿Qué metáfora encierra el título “Donde El Silencio Se Rompió”? ¿Guarda relación con el tiempo transcurrido desde el disco anterior?
El título viene de un verso de un poema del poeta español  Rafael Lasso de La Vega que dice: “Allí donde el silencio se rompió, las musas danzaron”. Allí donde se produce un proceso creativo hay una inspiración una iniciativa que se genera de un deseo que a veces no sabemos de dónde surge. Las musas han sido fundamentales en este disco, nuestro nivel de exigencia siempre es alto y disco a disco es cada vez más complicado no repetir formulas, así que hemos tenido que usar mucha inspiración. WarCry no suele titular sus discos relacionándolos con una canción,  sino con la sensación que nos transmite el mismo disco o su proceso creativo, es como darle un título a un cuadro, es más la sensación que transmite que lo que hay en el.

Dentro del inconfundible sonido de WarCry, ¿Qué propuesta musical nueva creen que aporta este trabajo? ¿Aportó nuevas experiencias a la evolución de la banda?
Nuestra primera balada solo piano/voz, un tema “casi” tributo a una banda que me ha influenciado mucho como es “Manowar”, temas más lentos, casi sin utilizar el doble bombo, diferentes matices e influencias. Lo único que aúna los temas entre si, es por una parte mi voz, que es muy característica y que trabajamos mucho en el orden de los temas para facilitar la escucha y la comprensión del disco. Cada disco es como escribir un libro o pintar un cuadro, solo que esta experiencia es compartida por muchas personas,  los músicos, técnicos, familia, siempre que se avanza se crea una nueva realidad y por tanto en mayor o menor medida hay una evolución.

Pensando a futuro, y con más de 15 años de trayectoria que los pone al tope de las bandas heavies más importantes de España, ¿Cómo vislumbran que será el nuevo material a futuro y todo lo que se viene para la banda?
Nunca hemos dado saltos grandes, somos una banda que avanza lentamente pero siempre muy seguros de donde pisamos. Sabemos que aún no hemos alcanzado nuestro techo o eso es lo que sentimos, pero el futuro siempre es una incógnita. Nosotros seguiremos avanzando, sin prisa y disfrutando del viaje, porque es lo que somos, músicos y hacemos música porque es nuestra forma de comunicarnos y nuestra  vida.

Por Ricardo Puiggrós