Rata Blanca se prepara para un gran show en el Luna Park

Hablamos en exclusiva con Walter Giardino

Apenas publicada la noticia que Rata Blanca haría un concierto con orquesta en el Luna Park, nos contactamos vía telefónica con Walter Giardino, quién partía rumbo a Perú para tocar en el Vive Latino 2018. El gran guitarrista argentino nos contó en detalle y en exclusiva cómo viene la preparación de este gran show donde festejan los 30 años como banda. Una charla muy amena con un músico excepcional que no para un minuto y que siempre tiene una respuesta inteligente para cada tema.

¿Cómo estás viviendo este momento de Rata Blanca?
Muy bien; contento. Este año, más allá del sentimiento que uno todavía arrastra, fue increíble a nivel giras, sobre todo en Latinoamérica.

Haciendo un racconto de los últimos diez o quince años de la banda, se ve que están tocando muchísimo en el exterior, ¿A qué le atribuís tanta demanda a nivel extranjero?
Quizás en Argentina nosotros hacemos cosas más por gusto personal. Tocar en Argentina, tal vez, no es tan redituable como tocar afuera, y yo creo que el suceso se da nada más que por la música, aquí no hay ningún secreto. A veces se buscan los porqués en lugares equivocados, aunque también es cierto que hoy, el éxito, no va ligado a la calidad musical; eso está clarísimo, pero algo de eso tiene que ver con Argentina, ¿No? Creo que poco a poco nosotros nos vamos quedando con un sector del público que sabe y entiende. Quizás no conformamos a una parte de la masa que hoy llenan estadios con estilos bastante idealistas más que musicales, pero se hizo lo que se hizo, y está bien. Yo no busco demasiados porqués en lo que se hace: si los resultados son buenos, eso es lo más importante. Sinceramente, cuando uno va y toca, en el caso de Rata Blanca, por otros países, es porque tu música y tu performance actual es valorada y eso es lo mejor que le puede pasar a un músico.

¿Cómo va a ser el concierto del Luna Park con orquesta? ¿Van a hacer algo parecido a lo que hicieron en 1992 o en 1997?
Desde la orquesta hasta la cantidad de música que se va a compartir con la orquesta, todo va a ser más grande. No sé exactamente cuántos temas vamos a tocar, pero van a ser bastantes más y va a haber diferentes situaciones musicales que también tienen que ver con lo que pasó en el Ópera en el ‘92. “Capricho Árabe” y la adaptación de “Preludio Obsesivo” las compuse específicamente para esa vez, y eso va a ser parte de esta nueva etapa con la orquesta.

Más allá de tocar en “Preludio Obsesivo”, la orquesta, ¿Va a tocar en otros temas de Rata Blanca?
Sí, eso va a pasar.

¿Qué orquesta los va a acompañar?
Estamos trabajando en eso. Va a haber maestros que hoy mismo están funcionando en orquestas importantes del Colón y otros lugares; sinfónicas y de cámara. Además, quiero poner a gente más joven para que participe de esto, como para que puedan ir experimentando y ser parte de esta puesta en escena. Así que va a ser una orquesta importante, llena de diferentes edades con respecto a las edades de los músicos que van a ser parte de esto, y estamos trabajando sobre los arreglos y sobre las ideas.

¿Será una orquesta de cuerdas, solamente?
Sí, solamente va a ser una orquesta de cuerdas, porque hacer algo mayor implicaría hacer algo más grande, aunque me gustaría, pero sucede que todo se iría cargando de mayor espacio o volumen sobre el escenario y eso tiene su propia historia y sus inconvenientes y hay que pensarlo muy bien. Pero todo lo que se está haciendo con las cuerdas está muy bien cubierto.

¿Y van a tener tiempo de ensayar con la orquesta, entre tantas giras que tienen programadas?
Mis supuestos meses de descanso van a estar supeditados a eso, porque voy a estar trabajando para poder generar los arreglos para que cumplan con su función de enriquecer a la música, como para que sea algo que sume.

¿Hay en una banda como Rata Blanca realmente meses de descanso o ese tiempo lo aprovechás para componer?
La verdad es que a mí me gustaría componer más. Yo creía que en esta etapa de mi vida yo iba a estar más tranquilo. Creía que iba a tener más tranquilidad, pero me di cuenta de que hoy no puedo tenerla, y que tampoco quiero tenerla: yo quiero seguir tocando y me gusta estar de gira, y me hace bien. Uno se acostumbra y es un animal de esto, y, simplemente, lo hacés o no. Estar de gira no es fácil: te quita tiempo para pasar con tu familia, tus hijos o para lo que quieras hacer, y eso lo tenés que administrar y tenés que adaptarte. También hay una realidad: una banda exitosa como Rata Blanca, saliendo de Latinoamérica, no es lo mismo que una banda exitosa saliendo de Estados Unidos. Hay muchas diferencias entre las posibilidades de una y otra, y no hablo directamente desde lo instrumental, sino de la industria, que es sobre lo que uno se apoya. Una banda grande de Estados Unidos está rodeada de un gran negocio y parafernalia de profesionales, y no digo esto como algo malo, sino todo lo contrario. Creo que muchas cosas no suceden de este lado porque, simplemente, somos muy pocos (o casi ninguno) los que pueden hacer lo que hace Rata Blanca. Lamentablemente, no hay otra banda en toda Latinoamérica que tenga el poder de convocatoria, el respeto y la carrera que tiene Rata, y eso no creo que sea una casualidad. Rata Blanca tiene un montón de virtudes, pero hay un montón de cosas, además, que suceden del otro lado y con otros músicos que no tienen tantas virtudes, como ser: tocar bien, componer, pensar en tu carrera o en tu proyecto y un montón de cosas que hace otra gente que son parte de la industria.

Pero el éxito que Rata Blanca tiene, en parte, viene por la constancia y la dedicación que tuvieron en los primeros dos o tres años...
Es por la mentalidad. Cuando empezamos con esto, de alguna manera, hubo un núcleo muy fuerte que pensó y fue hacia un mismo lugar. Yo quizás me encargué de organizar las cosas y me ocupé de la música, pero también tenía tres compañeros que fueron conmigo ciegamente hacia un lugar, y trabajamos para llegar ahí. Acompañados del trabajo diario sobre la técnica y los ensayos, digamos, yo los “sometí” porque creo que ellos querían crecer, y crecimos. Fuimos haciendo las cosas bien y esa fue la marca que vos mencionás: algo que comienza derecho, tiene muchas más oportunidades de terminar bien que algo que empieza torcido. Y mi experiencia sobre todo lo que había hecho anteriormente en mi carrera, incluso con V8, me dio una conclusión y un plan, por decirlo así, que fue Rata.

¿Tienen pensado grabar los shows del Luna Park o presentar algún tema nuevo?
Presentar algo nuevo no creo porque, la verdad, todavía estamos sangrando por lo del negro y hay que esperar que eso pase. De a poco todo se va acomodando, pero a mí todo esto me costó mucho: las giras… todo. La verdad es que fue muy difícil. Entonces, por el momento, no pienso en eso; pero sí tengo ideas, aunque no hay ánimos todavía como para hacer algo nuevo. Todavía no hizo un año y… el Luna lo íbamos a hacer el año pasado, pero yo dije que no. Teníamos que cumplir con lo que teníamos pactado inmediatamente y seguimos adelante por una cuestión lógica en todo aspecto, porque no haber seguido hubiera sido mucho peor. Pero todo lo que pasó fue muy duro. Una vez que empiecen a transitar las cosas que están un poco más lejanas de todo esto vamos a poder empezar a pensar en un disco nuevo, y yo voy a tener la lucidez para hacerlo, sea con Rata o con Temple. Quizás grabemos lo del Luna y posiblemente hagamos algo que quede para poder tenerlo en un álbum o en cualquier formato, ya sea en DVD o en el canal de la banda.

Por Sergio Giambruni