Nota total con Gustavo Rowek, un histórico del metal

“Con Rowek presentaremos material nuevo y el Roxy va a ser una fiesta”

Gustavo Rowek es el baterista del heavy metal por excelencia. Sus inicios con V8, su estrellato con Rata Blanca, más sus proyectos con Nativo y ahora con Rowek lo ponen en lo más alto del podio en la escena nacional. Actualmente sigue presentando su última placa, “Redes”, y este viernes 14 de septiembre lo hace en The Roxy La Viola Bar. Paralelamente a esto, acrecienta su presente con War Pigs, la gran banda tributo a Black Sabbath que emociona en vivo.
Por todo lo enumerado precedentemente, era un buen momento para juntarnos con él en su sala de ensayo y escuela de música de Villa Urquiza y charlar de todos estos temas. Hacia allí fuimos y en una tarde de sábado distendida, pasamos un grato momento escuchando sus dichos.

¿Cómo está actualmente tu banda?
Mirá, con Rowek estamos tocando, pero a la vez ya comenzamos a componer lo que será nuestro tercer disco. Normalmente, siempre el músico va un paso adelante de lo que escucha la gente. Ahora nos presentaremos el 14 de septiembre en The Roxy La Viola Bar y adelantaremos un tema nuevo de este material que se viene junto a lo que venimos tocando últimamente. Esto es algo que me hace muy feliz y la verdad es que estamos muy bien, tocando, componiendo; en la banda son todos pibes sin rollos y con muy buena energía. Un buen mix de gente con mucha experiencia y con Karin Benegas, el segundo guitarrista, que tiene 20 años, pero con una visión muy amplia del rock. Aporta sangre nueva al grupo.
Con el material nuevo estamos en la disyuntiva de si sacar un disco entero o una sucesión de singles, atendiendo a los tiempos que corren en los cuales se venden muy pocos CDs. Por suerte, yo tengo un estudio donde podemos grabar y tenemos esa ventaja con respecto a muchas bandas. Quizás en un futuro cercano grabemos un tema nuevo o un clip y hagamos como hacían los Beatles, que sacaban un disco recién cuando tenían suficientes singles para hacerlo. Hay que mirar incluso cómo responden las exigencias del mercado y todas las nuevas tendencias. Hay que irse adaptando a los tiempos.

Ya tienen un tema filmado en vivo (“Ciudad sin sombras”) y que está en YouTube, ¿no?
Sí, fue grabado cuando dimos un show en el estudio Sony. Está filmado a siete cámaras, en Pro Tools y tiene un audio buenísimo. De esos queremos sacar a la luz uno o dos temas por mes porque tenemos grabado todo el show que dimos esa noche. Fíjense en el canal de YouTube de Rowek banda.

¿Qué concepto tiene el último disco, “Redes”?
El disco me gusta mucho porque tiene una parte lírica de temática social que escribí yo y una parte más abstracta que la escribió Nico Vicente, el cantante del grupo. El concepto engloba hasta dónde vamos a llegar con las redes. En un mundo virtual resulta que tenés cinco mil amigos y casi siempre estás solo en tu casa. En realidad el título iba a ser “Redes” con un agregado abajo que decía: “En un mundo híper comunicado, el hombre está cada vez más solo”. Luego, por problema de espacio, se dejó sólo “Redes”. Es un concepto al culto del personalismo, un culto al egocentrismo, un lugar muy extraño que te expone a que la aprobación de lo que haces pase por los “me gusta” que te da la gente. Abordado desde un lugar irónico y hasta ácido, haciendo referencia a quién hace uso y abuso de las redes sociales. A este tipo apunta el concepto del “holis, me tiro un pedo”, “holis, me como algo”, etc.

Además, la tapa tiene un guiño a The Beatles y su famosa portada… (N. de la R.: la tapa de “Redes” muestra a cuatro personas cruzando una calle, tipo portada del disco “Abbey Road”, pero con un celular en mano cada una).
Absolutamente, un guiño beatle como la lata de Andy Warhol deformando un ícono, como la tapa de Abbey Road. Me alegra mucho que así se refleje y que se note la idea realizada por Hernán Berdichevsky, hermano de Sergio, el cual trabaja con nosotros en las tapas de los discos. Es un diseñador gráfico muy creativo y conocido, posta, y ha recibido muchos premios. Trabajó con Attaque 77 y Los Pericos, entre otros, y ha hecho nuestras tapas. Con él siempre hice lo mismo, nunca le dije lo que quería para la tapa sino que le di el concepto de lo que era el disco. En este caso le tiré una frase: “En un mundo híper comunicado…”. Le expresé que quería algo muy ácido, irónico y cínico. Después hace lo que le sale y nos presenta su trabajo ya finalizado.
Soy fanático de los conceptos grupales y me encantan los equipos de trabajo. No me cabe la tiranía. Por ejemplo, Nico escribe en forma abstracta y así abrimos el juego sin caer en repeticiones y lugares comunes en las letras. También me puedo sentar con él a escribir una letra, algo que no me sucedía desde la época de V8. Tiramos una idea y entre los dos la desarrollamos.

¿En Nativo te pasaba lo mismo?
No, en Nativo escribía yo solo, ya que Sergio (Berdichevsky) nunca hizo letras.

¿Seguís haciendo clínicas con Jorge Araujo y laburando como drum doctor?
Sí, a full con eso y en todo el país. Acá, en el estudio, también estoy al palo produciendo bandas y grabando. Por su lado, Sergio hace los Guitar Tech. Además, doy clases de batería y tengo muchos alumnos. Disfruto mucho lo que hago. Fíjense que ayer toqué con War Pigs, me acosté a las 5 AM y hoy estuve dando clases desde las 11 horas hasta las 16 horas, que es cuando llegaron ustedes para la nota. Todo es agradable y no me cuesta nada hacerlo ya que es lo que me gusta.

¿Cuáles son los últimos trabajos como productor?
El sábado pasado junto a Sergio (Berdichevsky) estuvimos trabajando con Muñeca Eléctrica, una banda de Neuquén, en el estudio de grabación El Pie. También, en mi estudio, estamos produciendo a Rebelión en la Zanja, una banda de chicas, y el próximo fin de semana estaré otra vez en El Pie produciendo el disco de Fierro. Realmente estoy con mucho trabajo.

Contanos cómo se armó War Pigs, el tributo a Black Sabbath del cual formas parte.
¡Es increíble lo que nos pasó! Con Sergio (Berdichevsky), Rubén (Trombini) y Lucho (Melj) somos amigotes desde hace más de treinta años. Lucho estaba viviendo en el sur y cuando volvió nos juntamos a tocar en el bar de un amigo. Hicimos covers de Sabbath y a todos les gustó. Luego nos invitaron a otro bar para hacer lo mismo y más adelante nos llamaron de Rosario y Santa Fe para ir a tocar. De ahí en más no paramos más. La verdad es que es un combo muy atractivo y realmente suena bien. Lo mejor es que es un tributo a Black Sabbath pero en el cual no tocamos los temas que hacen todas las bandas tributo, sino los que generalmente no son tocados en vivo. Hacemos los de la primera época con Ozzy y tres de cuando cantaba Ronnie James Dio: “TV Crimes”, “I” y “Children Of The Sea”. Son temas oscuros y el cantante lo re saca a Ozzy. Él estaba en Perpendicular (Tributo a Deep Purple) y se puso a ensayar mucho los covers de Sabbath. Estamos súper afilados y la banda suena muy compacta. Ya con Rubén (Trombini) habíamos hecho la base en vivo para cuando se presentó Graham Bonnet en Argentina y nos había quedado pendiente hacer juntos alguna cosa más.

¿Los ensayos de Rata Blanca también eran divertidos?
Sí, hubo una época en la cual zapábamos como doscientas canciones y sabíamos tres discos enteros de Rainbow, tres de Purple y tres de Judas Priest. Estábamos ensayando seis horas por día. Mi único inconveniente era llegar ya que iba en bicicleta (risas).

Antes, uno conocía íntegro el disco de una banda, algo distinto a lo que pasa en el presente, donde sólo se conocen temas sueltos y la gente recibe un aluvión de información. Antes escuchabas y aprendías.
Eso es porque ahora el negocio es más de temas, la gente ya no escucha discos completos. ¿Y sabes por qué pasa esto? Porque no hay tiempo para hacerlo. La vida, el consumo, los medios, todo es ya y ahora. Lo que es novedad en un instante, al rato ya es viejo. Cuando estaba el programa Ares, mi hijo se bajaba diez mil temas por semana. Yo ya ni escucho heavy porque directamente lo toco, y menos cuando compongo, ya que no quiero contaminarme, quiero componer cosas personales.

Tu viejo tenía una gran colección de discos de la cual te nutriste de música, ¿no?
Sí, seguro. A él le debo todo. Mi viejo era jefe de iluminación y sonido del teatro Cervantes y nos hacía las puestas en escena cuando comenzamos con Rata Blanca. Tenía más de mil vinilos y yo siempre me ponía a escuchar. Me acuerdo de meter la mano en donde estaban guardados y sacaba de The Beatles, Genesis, Yes, Ten Years After, Eric Clapton, Concierto para Bangladesh de George Harrison… era una cosa de nunca acabar. También tenía de Los Chalchaleros, Julio Sosa, Beethoven, Bach, Small Faces, Mötley Crüe, Rory Gallagher, Focus, Frank Zappa, The Rolling Stones, Pink Floyd, King Crimson… era una locura. Me crié escuchando todo eso. Mi viejo, quien era del ‘33, dedicaba horas y horas a escuchar música. Se sentaba en el living y disfrutaba mucho de esos momentos. Él tenía siempre el equipo de música más moderno que había, los últimos modelos de parlantes, la mejor púa marca Shure, la bandeja con estroboscopio, el deck… Mi viejo me transmitió toda la pasión por la música y me hacía escuchar muchas cosas. Él siempre se encargaba de manejar la púa y sólo tenías que sentarte a escuchar. La primera batería me la compró él y siempre me ayudó, a pesar de que yo era un bardo y hacía mucho quilombo. Lo que él quería era sacarme de la calle.

Antes de entrar en V8, ¿tocabas heavy metal?
Estaba en W.C., que era una banda tipo hijito menor de Rush. En esa época escuchaba mucho rock progresivo y a Raimbow, más que a Purple. Luego aparecieron Judas Priest, Accept, Saxon y fue una revolución.

¿Cómo ves la escena actual?
Mirá, creo que hay buenos músicos ahora, chicos que le dan duro y tienen calidad. Creo que están haciendo las cosas bien y hay que darles tiempo para que queden en la historia. En la época en la cual yo empecé, eran tiempos revulsivos, había mucha pasión por la democracia, por defender una idea, había un sello distintivo. Ahora hay un mercado muy armado, los medios son los protagonistas de la película, hay una bajada de línea muy digitada y mucha gente cae en la trampa. Cuando era chico, había cuatro noticieros al mediodía y otros cuatro a la tarde; en cambio, hoy hay veinticinco mil canales que te dan información por TV o internet y necesitan llenarte de data para ellos poder subsistir. Es como la película “Brazil”. Es muy difícil salir del canon con una red mirándote y el ojo del Gran Hermano controlándote. El metal no es la excepción y trata de acomodarse. Nadie vende un disco ni mete a nadie. Con las redes vos estás en tu casa y te conectas con todo. Cambiaron las reglas y el que no lo quiera entender se va a quedar afuera. Hay bandas que tocan en el exterior y por streaming las estás viendo en tu casa. Se viene un cambio y es más rápido de lo que imaginamos.

¿Cómo se pude contactar la gente con vos?
Tengo dos Facebook con mi nombre y además hay algunos otros hechos por fans, pero que tienen la mejor onda y si les llegan mensajes me los mandan. También está la fan page de Facebook que si ponen en el buscador “Rowek Grita” la ubican al toque. El contacto del estudio es Rockyarte Escuela y la página web es: www.rowek.com.ar. Sigamos tocando siempre y encontrando el placer de hacer música.

Por Alejandro Peruffo, Sergio Giambruni y Ricardo Puiggrós